El stop judicial al Brexit

El presidente Trump se ha topado con dos cosas que no esperaba. Una, que la invitada Premier británica no llegará a Washington, en las fechas previstas, con el Brexit en la maleta; otra, que la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) no se resolverá en aborto por la retirada fulminante de los EE.UU presididos por Donald Trump, puesto que François Hollande, el presidente de Francia, ha comunicado que su país, con todas las demás naciones que componen la Unión Europea, mantiene la apuesta por la Alianza del Pacífico.

El rubicundo retroprofeta del universo arancelario – a puro contrapelo de la marcha de la Historia -, se habrá sentido espoleado, ahora, a correr hacia el telar dónde tejer nuevas y alternativas alianzas frente a estas en que se mecía y, en turno de espera, aun se mece.

Mientras la reaccionaria revolución trumpetera (de Trump) consuma la liquidación de un presente que así, de inmediato, ya comenzó a ser pasado. Todo con la venia y paciencia de los demás y del propio pueblo estadounidense.

Lo resuelto por El Tribunal Supremo del Reino Unido sobre el Brexit votado en el referéndum – al que deja en suspenso, en manos del Parlamento, de la Cámara de Los Comunes-, el cómo y el cuándo del desenganche británico de la Unión Europea, modifica directamente, por consecuencia, las expectativas a corto y medio plazo del actual inquilino de la Casa Blanca. Y lo hace no sólo directamente, en lo que respecta a la relación angloamericana, sino también en lo que concierne a la anunciada sustanciación de las nuevas alianzas: que serían el tejido del orden internacional alternativo existente hasta el pasado 20 de este Enero de 2017.