Intrusión cibernética como injerencia política

El cambio de agujas que este viernes se opera en la Casa Blanca llega precedido de actos y declaraciones que pertenecen al ciclo presidencial que se va y se proyectan sobre el ciclo nuevo que viene, englobados unos y otros, respectivamente, en lo que se ha hecho y en su circunstancia. A lo segundo, corresponde lo que podría definirse como “desarrollo óptico” de lo primero: las afirmaciones críticas sobre el putinismo, referidas tanto a sus prácticas convencionales de acción política internacional, como el manejo de los suministros de gas a Ucrania. En las última horas, el.análisis, por vía del vicepresidente Biden, se ha enfocado y detenido principalmente en la intrusión cibernética como herramienta y práctica sustantivas de injerencia política.

A la ya clásica definición del la guerra como “continuación de la política por otros medios” correspondería la de la intrusión cibernética como injerencia política en los procesos de opinión de las sociedades nacionales, dentro y fuera de los procesos electorales, aunque siempre. con el propósito de obtener resultados de orden estructural en el seno nacional de sociedades y Estados.

Pero ocurre también, y necesario es señalarlo, que la intrusión cibernética encuentra en manos de regímenes y sistemas no democráticos, antliiberales, se emplean tanto para el chantaje social y la creación de oligarquías propicias para la promoción y logro de objetivos incontestados. Y en todo caso, razonable es entender y considerar la intromisión cibernética como un nuevo vector de inseguridad tanto social como política. Que es necesario considerar en los procesos electorales de Occidente, a corto y medio plazo.