Israel recula en los asentamientos

Por fortuna, en el último momento, Benjamín Netanyahu, el Primer ministro israelí, ha dado marcha atrás en su decisión de anexionar al Estado judío la parte oriental de Jerusalén – dónde viven 300.000 palestinos-, blindada por la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Operación a la que se había opuesto el propio Consejo en su última sesión, conforme términos de unanimidad matizada por la abstención de Estados Unidos.

La rectificación judía incluye, objetivamente, el dar por no realizado el turno de protesta instrumentado por el ministerio israelí de Asuntos Exteriores a través de la llamada a consulta de los representantes diplomáticos ante la sede ministerial de los Estado que votaron la condena de tal iniciativa. Entre ellos los de la propia legación española.

La sobrevenida circunstancia que ha determinado la casi inmediata marcha atrás ha sido la reacción del Departamento de Estado instrumentada en términos de una visita de John Kerry, el titular del mismo. Algo que compromete la propia estabilidad política del actual Gabinete de Benjamín Netanyahu, porque la decisión corregida se había explicado como resultado de presiones de la extrema derecha.

Y, ciertamente en el Oriente Medio y Próximo no está el horno para más bollos, desde la aparente última fase de los que ahora se cuecen allí, como es la correspondiente a la guerra civil de Siria, tras el consenso turco-ruso, y luego de la reconfiguración de las capacidades iraquíes en el conflicto regional para irse por directo contra la instalación del Dhaes en el Kurdistán dependiente de Bagdad. Algo ya como última explicación podríase encontrar en las concertaciones logradas por la Federación Rusa en la región medioriental a estas horas. No sólo se ha producido un salto cualitativo en la relación de Moscú con Ankara, además de profundiza profundizar su conexión con Damasco, capitaliza su peso en el chiísmo por la instalación multilateral en el Hezbolá libanés, el alauismo sirio y el chiísmo globalizante de la República Islámica de Irán. Conformando todo ello un teatro geoestratégico que alcanza además del Oriente Próximo, el Yemen y el Oriente Medio

Una panorámica de tales características no podía dejar indiferente al Israel de Netanyahu ante la alertadora visita de John Kerry. La seguridad de Israel no cabe subordinarla al “Lobby” de los nuevos colonos.