China amplia el uso de una isla vietnamita ocupada tiempo atrás

El comienzo de una línea de vuelos regulares para nacionales chinos, desde territorio metropolitano a la isla Woody, en el archipiélago vietnamita de Paracel, define y diversifica las utilidades de ese espacio isleño. Un ámbito diferenciado de otras utilidades, en ocasiones militares, que Pekín aplica a sus diferentes presencias navales en distintos soportes isleños (naturales o artificiales); situados todos en el sur del llamado Mar de la China, dónde tiene instalados ya soportes para el lanzamiento de misiles.

El comienzo de este enlace aéreo entre la isla Woody y la China continental cabe entenderlo como mensaje a terceros de que el territorio ocupado a los vietnamitas no está afectado al debate general, estratégico, de ese espacio del Mar de la China y del Pacífico Occidental, en el que se engrana la tercera parte del tráfico mundial de la marina mercante.

Un escrúpulo de tal naturaleza no tendría nada de ocioso visto el discurso de las inquietudes y los propósitos de los poderes y los propósitos que se concitan en esa geografía crítica del mundo. Geografía en la que de una parte se contabiliza la alineación chino – japonesa a propósito de un archipiélago despoblado y diminuto, y de otra parte se sitúa el choque de las pretensiones chinas con los miembros de la ASEAN, lógicamente inquietos frente a las pretensiones de Pekín sobre los derechos marítimos propios de este conjunto de Estados. Títulos que cubre el Derecho Internacional.

Una cobertura teórico- jurídica que no invalida la evolución de la tecnología militar. Algo que parece reducir a la condición de broma eso de que el ámbito de la soberanía marítima venga a definirse, como antaño se hizo, por la parábola de la respectiva artillería de costa.

En paralelo a todo esto, dentro de lo que toca a la perspectiva militar de tales cuestiones jurídico- estratégicas, fácilmente se entiende que las potencias involucradas en este género de debates, se encuentren respectivamente incursas en evoluciones expansivas de sus Presupuestos de Defensa. Así el despliegue presupuestario chino como el que, en Japón, lleva adelante el Gobierno del Primer Ministro Abe.

Y en cualquier caso, no cabe desentenderse de todo lo que significa dentro esta problemática presupuestaria, tecnológica y jurídico-militar, cosas tan sorprendentes como la ocurrencia del entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, de descartar en su día la participación de la primera potencia mundial en la concertación del Pacífico. Una realidad que definieron como “lago español”. Y que ahora se postula como cuenco cardinal del nuevo cuenco eonómico mundo.