Chavismo: poliédrica calamidad nacional venezolana

En la inacabable crónica de los fracasos colectivos nacionales, en términos de régimen político, pocos habrá – quizá ninguno – que supere las marcas alcanzadas por el populismo chavista de Venezuela. Especialmente durante la etapa actual, la de Nicolás Maduro. Un tramo histórico inconcebible en los anales de los sistemas políticos de pretendido formato democrático, al llegar hibridado entre el principio de designación de legitimidad, procedente de una primera etapa, y el propio de los procesos electivos que correspondientes a los sistemas de representación genuina que se identifican con la democracia para la libertad. Antes que con la democracia para la igualdad, que es la matriz del populismo cursante en Venezuela.

En este segundo y quizá último hemisferio del chavismo, la cordillera de los fracasos de gestión acumula otro pico de magnitud explosiva: la de reducir el flujo de dinero circulante por efecto de la reconversión del papel moneda en ciertos de sus tramos de valor nominal, para así, según el Gobierno de Nicolás Maduro, combatir la especulación a que se aplican los enemigos del régimen, poco menos que capitaneados – dice- por Estados Unidos… Con lo cual se armonizan el colapso crítico de la oferta de bienes de consumo básicos y la castración de la demanda mediante la retirada gubernamental de los medios monetarios en manos de las modestas familias pertenecientes a las masas populares.

La resultante social no podía menos que generar niveles de protesta resueltos en choques con los manifestantes y resultado inicial de tres muertes. Es lo que faltaba para condimentar el muy averiado guiso político de la negociación entre el régimen y la Oposición que le venció hace un año en términos tan inapelables como suficientes para haberse llevado por delante el mandato de Nicolás Maduro a través del referéndum revocatorio. Pero las trampas y las dilaciones lo han dejado todo en agua de borrajas, incluidas las posibilidades de un pacto entre el Gobierno y la oposición por vía de las mediaciones vaticanas obtenidas en Roma a ruegos de Nicolás Maduro. A este respecto cabe considerar si la mediación vaticana sólo ha sido de provecho para el chavismo, y para relumbrón de gentes como Rodriguez Zapatero- tan rico en talante como menesteroso en talento -,
, que no que no para el bien común de los venezolanos. Visto lo visto, el nulo resultado práctico al cabo de un año de la espectacular victoria electoral de la Oposición democrática venezolana, no ha servido para otra cosa que para evidenciar la tramposa realidad de la poliédrica calamidad nacional venezolana.