Debate retroactivo sobre la elección de Trump

De todo menos de escandaloso cabe considerar el movimiento surgido de medios académicos y técnicos que instan a Hilary Clinton a pedir la revisión de los resultados electorales habidos el 8 de Noviembre en los estados de Michigan, Pensilvania y Wisconsin, ámbitos electorales de importancia clave en el conjunto estadounidense.

Disonancias puntualmente advertidas entre recuentos de votos emitidos en papel y otros por vía electrónica, junto al hecho de que la candidata demócrata haya superado en la cuenta total con 2.000.000 sufragios los obtenidos por Donald Trump, además de las referencias reiteradas sobre supuestas actuaciones de hackers rusos durante las votaciones, así como los diferenciales observados entre los resultados de los sondeos practicados durante la campaña electoral y los registros habidos en las urnas – tan enfáticamente favorables a la candidata por el Partido Demócrata que llevaron a declarar al candidato republicano que de derrotado impugnaría el triunfo de su antagonista -; todo ello, llevó a conformar un clima de recelo crítico en el que han venido a cuajar las iniciativas de instar a la ex secretaria de Estado del presidente Obama a impugnar la victoria de Donald Trump.

Las hipotéticas irregularidades en los recuentos de las votaciones dentro del marco de circunscripciones clave es algo cuya condición diferencial se reviste de cualidades críticas por las circunstancias , críticas también, por las que asimismo atraviesan las relaciones entre Moscú y Washington, enredados en una Guerra Fría de baja intensidad por causa del problema de Ucrania/Crimea y de la Guerra de Siria en su confluencia de las tensiones dentro del Mar Negro, dónde Rusia anilla la base naval de Sebastopol, retomada a Ucrania, con las posiciones logradas en la guerra Siria, tanto por Tartus como en Latakia.

Dentro de un cuadro histórico-político como este que ahora cursa entre las dos grandes potencias, la eventualidad de una impugnación demócrata de la victoria republicana en las elecciones presidenciales, tiene posos de verosimilitud de los que carecería de no mediar las circunstancias consideradas y las probadas carencias en la alfabetización política de Donald Trump.