Distonía entre Defensa y Exteriores

¿Gajes de cualquier Gobierno en funciones? El ministerio de Defensa ha sido sensible, como no podía ser de otro modo, a la precipitación cierta en que habría incurrido el de Asuntos Exteriores al tramitar, por el curso por el curso normal, la petición rusa de que su portaviones “Almirante Kuztnetzov”, dentro de la Flota de su mismo pabellón que navega hacia el Mediterráneo Oriental, viniera a repostar en el puerto de Ceuta.

Ha sido el desencadenante de esta situación distónica la observación del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, de que en las actuales circunstancias de la guerra de Siria, la arribada al Mediterráneo de este portaviones en el conjunto de la misma, Flota altera la normalidad rutinaria con que se despachan estos reaprovisionamiento de los navíos rusos en el puerto ceutí. Exento del ámbito de la Alianza Atlántica por la propia razón de que se corresponde con la no cobertura de ésta para la defensa de la España norteafricana.

Varios son los aspectos principales en este desajuste gestor de los intereses españoles en su política de Estado. Uno, el de las limitaciones funcionales que repercuten en la política general de todo Gobierno la circunstancia de su provisionalidad, traducida en merma de funcionalidad. Otro, el fallo analítico que subyace a este problema, puesto que esa Flota rusa, en las actuales circunstancias que prevalecen en el Mediterráneo Oriental por el gravísimo conflicto bélico que padece Siria, como revela, por si algo faltara en aquella región, la propia presencia del portaviones francés “Charles de Gaulle”.

En contextos así, cuando resulta más que evidente el destino de esta fuerza rusa en el Mare Nostrum (agravar el conflicto sirio por el mero hecho de su presencia disuasoria, o incrementar los bombardeos en sus sabidos gravísimos daños para la población civil Siria en la batalla de Alepo); en contextos de esta naturaleza, digo, las inercias rutinarias en el despacho de tales menesteres de gestión administrativa resultan inadmisibles.

Pero hay otro punto, acaso el más importante para los españoles. El que se refiere al hecho estructural y profundamente anómalo de la limitación de cobertura de la OTAN a la totalidad del territorio español. Si la cobertura alcanzara a Ceuta y Melilla, la distonía de marras entre Exteriores y Defensa no se habría producido. Ni en estas circunstancias de guerra en Siria ni en ninguna otra. Existe una cojera atlantista en el Estrecho de Gibraltar doblemente padecida por España. La limitación de la defensa para nuestro espacio nacional soberano y el expolio gibraltareño de nuestra soberanía territorial.