Caos tras del enroque golpista del chavismo

Mientras la atención internacional generada por la caótica violencia política desatada con el asalto de las turbas gubernamentales a la sede del Parlamento de Venezuela, luego de que desde la Mesa de Unidad Democrática definiera su espera de que las Fuerzas Armadas rescataran la continuidad constitucional; en tanto se abre la interrogante de qué pueda ocurrir mañana miércoles con la manifestación opositora que habrá de discurrir por el centro de Caracas (ámbito mayor para la visibilidad de la protesta), y a la de mujeres convocada el próximo sábado por Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, secuestrado judicialmente en la prisión de Ramo Verde por la magistratura chavista, que pretende remover la absoluta mayoría parlamentaria salida de las elecciones del 6 de Diciembre de 2015, se consolida la percepción y se adelanta la conclusión de que el caos se adueñó del escenario y de que el desenlace no puede ser otro que el de un arbitraje interno, desde las propias instituciones nacionales, o el de una mediación internacional, por ejemplo, en el marco de la OEA (Organización de Estados Americanos).

Al respecto, partiendo de las previsiones cargadas de pesimismo por el fracaso de la mediación de UNASUR -en la que participan los ex presidentes Rodríguez Zapatero, el panameño Torrijos y el dominicano Leonel Fernánez-. Leopoldo López acaba de rechazar la propuesta de negociación de su libertad, que le ha llevado ramo Verde el panameño, por causa de la tramada revocación del referéndum sobre Nicolás Maduro.

Del que se ignora qué se ha llevado en el avión además de la irresponsabilidad de marchar del país sin la venia parlamentaria y su imaginaria agenda para conseguir, en la OPEP y fuera de ella, su “precio justo” para el barril de petróleo. Al rechazo de la oferta recibida, el más relevante opositor al régimen chavista ha sintetizado sus razones con la afirmación de que “Estamos en el lado correcto de la Historia”.

El violento asalto al Parlamento por las turbas embanderadas del chavismo, arrollando a las fuerzas de seguridad de la sede de la soberanía nacional, significa fatalmente, la llegada de la crisis venezolana a un punto de casi imposible pacífico retorno. La interrupción de la respuesta del Poder Legislativo a la injerencia del Ejecutivo de Maduro (ausente del país con infracción de ley), contra la independencia del Poder Judicial, ha poco menos que culminado en términos estructurales, la demolición de lo que restaba de democrático y conforme a Derecho en el régimen populista devenido Venezuela.