Iraq: Evolución confusa en la ofensiva sobre Mosul

El hecho de que el inicio de la campaña militar iraquí sobre la ciudad de Mosul, en poder del Estado Islámico (EI), desde el primer momento proclamada capital del nuevo poder, se haya visto acompañada por los avances en contrario sobre Tikrit, en la provincia de Nínive, de las fuerzas del yihadismo suní – al que se pretende desalojar de esa ciudad- dispara la confusión sobre cuales son los términos reales del cambio militar y político esperable de la campaña.

Mosul es el equivalente económico y estratégico de la ciudad siria de Alepo, convertida ahora en el escenario capital de la guerra que los rebeldes mantienen desde hace cinco años contra el régimen alauí de Bashar al Asad. Contra la dicha confusión que envuelve el arranque de la ofensiva en el lado iraquí del conflicto, lo único que aparece claro es la simétrica equivalencia de las fuerzas exteriores que asisten a los contendientes en uno y otros escenario bélico.

Si la aviación rusa apoya decisivamente a las huestes del Gobierno de Damasco, son los efectivos aéreos de la coalición internacional, los recursos críticos de que dispone el Ejército iraquí para su campaña en el norte del país – necesariamente nucleada en la reconquista de Mosul- estriba en la aportación aérea de la coalición internacional.
Sin este componente de la ayuda exterior, posiblemente no quepa un cálculo solvente sobre la duración de la campaña ahora comenzada. Lo que aporten los “Peshmerga” kurdos, siendo de importancia significativa para vertebrar la infantería gubernamental, al igual que las eventuales ayudas turcas, no alcanzan el valor determinante de la aviación aliada de los aliados árabes y de la aportación estadounidense.

De otro modo, la campaña para la reconquista de Mosul no podría resolverse positivamente en el necesario corto plazo de unos pocos meses. La debilidad política del Gobierno de Bagdad no permitiría toda campaña que excediera el medio plazo.