Tanteos de la OPEP para encarecer el crudo

Desde las arcas exhaustas y endeudadas de Venezuela a los disminuidos balances de Arabia Saudí, los miembros de la otrora opulenta OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) han coincidido por Argel, junto con Rusia, en convenir una estrategia para reducir la oferta de crudo a los mercados. Menos el consenso habido el consenso que la noticia del propósito, como no podía ser de otra manera, se ha traducido de inmediato en una elevación de los precios del barril, en el Brent y en el Texas, con su reflejo de recuperación en las Bolsas.
Pero la compartida pretensión de fondo, la de una corrección alcista de los precios suficiente para encarrilar los rescates de los perdidos rangos de antaño, especialmente entre los gigantes pertenecientes al cartel multicontinental, habrá de esperar, lógicamente, a la conferencia de la OPEP en Viena, que se celebrará el 30 del próximo noviembre.

La pretensión y las razones que la alimentan es compartida por otras áreas y sujetos exportadores de crudo que no pertenecen a la OPEP, como la Federación Rusa y las afluencias de las nuevas fuentes de producción basadas en los esquistos, que integran un robusto orden de cambio de la histórica estructura mundial de petróleo. Nada tiene que ver con la actual, determinante de la caída de los precios del barril- de un 50 por ciento desde mediados de abril de 2014 -, al conjugarse además con el impacto de la energía nuclear y con el peso creciente de las energías renovables -, con el cuadro imperante a principios de la década de los años 70 de la pasada centuria.

Cuando después de la Guerra del Ramadán, en 1973, el peso del voto árabe en el seno de la OPEP generó, como represalia política contra Occidente, una brutal restricción de oferta de petróleo que echó a pique la década de prosperidad económica de los años 60. Fue aquello tanto que la Agencia Internacional de la Energía operó como histórico catalizador del lanzamiento de la energía nuclear.

Ante la conferencia petrolera en Viena del 30 de Noviembre la pretensión de que la OPEP pudiera instrumentar una reducción de su oferta de crudo para recuperar niveles de cotización del barril, han de considerar el disenso que frente a ello se interpone por las severas tensiones políticas entre Arabia Saudí y la República Islámica de Irán, terne en su pretensión de recuperar parte sustancial de la cuota de mercado perdida como efecto de las sanciones internacional que le fueron impuestas por su desistido programa de desarrollo nuclear de armamento. Y junto a este factor pesará también la resistencia de Nigeria – el primer exportador africano de crudo – a disminuir su producción, debido entre otras razones a la necesidad de sufragar los costes de la guerra interna que sostiene contra el yihadismo de Boko Haram.

Los tanteos de la OPEP para recuperar cotización del barril se habrán de atemperar no sólo a la economía sino también a los imperativos de la política sin acepción de ideología.