Claroscuro hacia la paz en Colombia

Desde sólo la firma de la paz en un papel por las partes beligerantes en una guerra de 52 años, con ser ello tanto, no se ha llegado a la paz misma. Lo evidencia el hecho mismo de la diferencia de percepción de lo suscrito en el documento de Cartagena de Indias como solemne remate de un proceso de negociación efectuado en La Habana, convenido como escenario de garantías políticas para las Farc, y bajo los auspicios de la comunidad global – diríase que representada en su conjunto por la ONU -, y también de las instituciones regionales y supranacionales del mundo democrático como la Unión Europea.

Por otra parte, y como obligado contrapunto – de salvaguardia democrática, de soberanía nacional – espera ahora mismo la expresión refrendadora de lo actuado por parte del pueblo colombiano. En el sentido de que lo solemnemente suscrito en la Cartagena de Colombia exigía y exige un plebiscitario refrendo nacional: la aprobación o la disconformidad de los ciudadanos que conforman y representan la voluntad nacional.

Compone o expresará esto mismo la condición necesaria que soporta y legitimidad de lo actuado por el presidente Santos en la histórica plaza de aquella Cartagena salvada un día, frente al inglés, por la inteligencia y el arrojo hispánico de Blas de Lezo.

La firma del presidente no sería suficiente sin el endoso del conjunto del pueblo colombiano. No cabe en Constitución alguna definición de poderes o facultades presidenciales capaces de sancionar y resolver la apertura de un capítulo nacional que cierre, irreversiblemente, medio siglo de conflicto armado interno. Sobre todo si el conflicto ha incluido componentes estructurales de narcotráfico y terrorismo.

De ahí viene a resultar la propia urgencia con que se ha pactado la celebración inmediata del plebiscito para el próximo 2 de Octubre. Lo mismo que la definición de un plazo de sólo seis meses para que se complete en seis meses la entrega de las armas en poder de las Farc.

Lo que se ha hecho en Colombia es menos el establecimiento efectivo de la paz, que sólo la apertura un proceso de transición urgente hacia ella.