Damasco, mucho más problema que Ucrania

Más allá del actual bloqueo que refleja el presente compás diplomático en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, luego de que EE UU reclamara a El Asad y Putin que dejen de utilizar la aviación en el teatro sirio de operaciones, y luego de que Moscú respondiera que no está dispuesto a dejar de bombardear mientras haya grupos armados para los que la solución es el uso de la fuerza, la realidad que subyace es el distinto rango de intereses que determina y orienta en uno y otro asunto, el siríaco y el ucraniano. La clave de lo diferencial son las pretensiones geopolíticas de Vladimir Putin.

El irresuelto y poco menos que insoluble asunto de Ucrania – expresado por la anexión rusa de la península de Crimea, que Nikita Kruschef había reinstalado en la órbita nacional de Kiev-, tiene “patrimonialmente “ menos valor escalar para Putin que lo significado por la instalación geopolítica rusa en Siria, puesto que Lataquia y Tartus responden a otro rango y dimensión proyectivos. El referente nacional del presidente Putin – para el que la desaparición de la URSS, en palabras suyas, fue una “catástrofe geopolítica” – lo más relevante como potencia naval para Rusia deriva de la “consigna” del zar Pedro el Grande de acceder e instalarse en lo que llamó las “aguas calientes”: el Mediterráneo como caldo geopolítico determinante de la realización nacional de Rusia en Europa.
Ello parece querer decir que a los rusos no se las saca de su instalación en Siria ni con agua caliente. Harán cuanto Al Asad les pida y exija. Y junto Al Asad, sus padrinos, chiíes de la República Islámica de Irán, cuyas aguas del Golfo del Petróleo son más calientes aún, y conflictivas, que las del Mediterráneo. Por si algo faltara, además, el chiísmo que en Siria se sostiene por las armas y las huestes libanesas de Hezbolá, se trenza desde Yemen con los Hutíes, sus cofrades islámicos de Yemen que luchan contra Arabia, en la expectativa de vertebrarse militarmente con el chiísmo mayoritario y gobernante en el Iraq post Sadam. Y con el propio Irán si la tensión entre Irán y Arabia pasa de las palabras a los hechos.

Con EE UU y Rusia por medio, Siria como problema lo es mucho más que el problema de Ucrania. Las aguas del Mar Negro son menos calientes que las del Mediterráneo. Y el estrecho del Bósforo, de menos importancia crítica que el de Gibraltar.