La guerra de Siria rompe las costuras internacionales

La decisión de la ONU de suspender el envío de ayuda a Siria aporta precisiones suficientes sobre la gravedad de la deriva por la que se despeña el conflicto en que ha desembocado la “primavera democrática” que irrumpió en el norte de África, por Túnez, como un proceso de demolición revolucionaria del autoritarismo imperante en la cornisa mediterránea del vecino continente. Uno tras otro fueron cayendo, por la presión de las multitudes, los regímenes en que había cristalizado la doble descolonización de ese espacio crítico: la resultante de la Primera Guerra Mundial, con el desplome del Imperio Otomano, y la traída por el fin africano de la Segunda gran Contienda.

El guión que ahora acontece en Siria, con la cuenta de los 300.000 muertes ocasionadas por la guerra hasta ahora, había sido ya anunciado por Bashar al Asad en el primer compás del conflicto interno, luego de la revolución egipcia que barrió el nasserismo y después de la aun inconclusa guerra civil líbica que acabó con el gadafismo, conforma una crónica de tragedias nacionales que daría pie a que Goethe repitiera aquello de que “prefiero la injusticia al desorden porque el desorden es la más grave de las injusticias”.

El desplome del pacto de tregua, sostenido con alfileres entre las diplomacias estadounidense y rusa, no sólo se ha operado con el “error” del bombardeo norteamericano de posiciones gubernamentales sirias, sino también con la atrocidad rusa de bombardear el convoy de ayuda humanitaria en las proximidades de la ciudad de Alepo, en el que se han destruido 18 camiones del total de 31 que componían esa concreta expedición portadora de alimentos, mantas y auxilios de urgencia extrema para una población sitiada en la que las muertes por inanición se cuentan por centenares. Una acción en la que han perdido la vida 20 civiles, siete de los cuales eran conductores de los vehículos destruidos.

El porte del caos bélico sobrevenido en Siria conforma una situación de gravedad tan extrema que la ONU se ha visto obligada, tal como se ha dicho, a suspender de momento el envío de nuevos socorros y asistencia humanitaria a la población sitiada dentro de espacios urbanos convertidos en frentes de guerra. El propio Ban Ki-moon, saliente Secretario General de la ONU, ha calificado de “salvaje” el ataque al convoy de ayuda humanitaria.

Tal como se dice en el encabezado de esta nota, el demoniaco desorden sustanciado en la guerra d Siria ha roto todas las costuras del orden internacional.