Cumbre de la margarita deshojada

No cabía menos fortuna al elegir sede para la Cumbre de lo que nunca fueron ”No Alineados”, allá en el dilatado episodio de la Guerra Fría dentro de Europa, pero caliente y generalizada a lo ancho del Tercer Mundo y del hemisferio hispanoamericano. Optar por Isla Margarita, dónde el actual sumo representante del régimen chavista se estrelló con la réplica propagandística que quiso hacer a la gigantesca protesta caraqueña del 1 de Septiembre – dado que allí se montó tal cacerolada de protesta que aún resuenan globalmente los ecos de la misma – ha sido disparate que abunda en los inacabables despropósitos del “heredero” de Hugo Chávez.

Más solo que la una en el mundo internacional, no ha tenido Nicolás Maduro otra opción que levantar una peana de ningunos, o de dictadores en ejercicio, sobre la que auparse él mismo. Entre los más relevantes, como digo, un censo de primates antiliberales, en el que destacan Raúl Castro y el nonagenario Robert Mugabe – otro campeón en las marcas universales de inflación -, además de los coterráneos sintónicos de Suramérica y la amplia nómina de destinatarios socorridos con la beneficencia del barril de crudo.

Pero de nada servirá al régimen chavista la Cumbre Margarita, tanto a la hora de evitar que no le llegue a las manos la presidencia de Unasur, a la que aspiraba, como para difuminar la crítica de fondo de Luís Almagro, el Secretario General de la OEA, ministro de Exteriores que fue en el Gobierno del uruguayo Múgica, o para atemperar la sobrevenida presión hemisférica para que el chavismo devuelva la libertad al periodista Braulio Jabar, detenido por la gestapo bolivariana por difundir con su periódico digital los videos de la cacerolada en Isla Margarita; vídeos dónde aparece la imagen del presidente Maduro huyendo de los manifestantes, luego de tumbar de un mamporro a una mujer que supuestamente le había agredido, para irse a refugiar entre sus guardaespaldas.

Sólo ocho presidentes de los 120 representantes de los Estados pertenecientes al homeopático conjunto actual de los No Alineados, han hecho acto de presencia en Isla Margarita, el activo turístico más importante de la hermosa Venezuela. Merecen destacar entre éstos los nombres del presidente Rohani, de la República Islámica de Irán, recién regresada a la normalidad internacional, y Mahmud Abbás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, al que ahora acusan de haber sido agente en su día de la Unión Soviética.
Ninguna Margarita más deshojada que la que fue símbolo de la belleza nacional venezolana.