La mediación papal, imposible con las trasgresiones chavistas

De momento, la disponibilidad vaticana para su presencia en eventuales negociaciones del chavismo derrotado electoralmente en las urnas parlamentarias del 6 de Diciembre de 20015, está condicionada a la remoción de las trasgresiones del régimen que han motivado y sostienen la motorización masiva de las masas venezolanas del pasado día 1 de este mes de Septiembre. Motorización que se sostiene para dar paso a cuántas tomas de la calle por las fuerzas opositoras, tantas veces como se evidencie el inmovilismo de Nicolás Maduro en su resistencia a que se abra el paso en tiempo hábil para que se pueda celebrar el referéndum revocatorio efectivo de la titularidad en el Poder dictatorial cursante.

La mediación de Roma en el enfrentamiento político cursante entre el Gobierno y la Oposición representada por el MUD (Mesa de Unidad Democrática), resultaría impensable sin que el oficialismo ponga en la calle a los dirigentes políticos encarcelados – lo que conllevaría la anulación de la condena de Leopoldo López, resultante de una escandalosa simulación de proceso -; el reconocimiento de la catastrófica situación económica en que se encuentra sumida Venezuela, de la que es expresiva la más alta inflación existente en el mundo, y el respeto de los plazos concernientes al proceso del referéndum revocatorio, derivado de la referida victoria electoral, en cuya virtud y proporciones se establece, como imperativo constitucional, la posible remoción de Nicolás Maduro como Jefe del Estado, sin posibilidad de que éste delegue sus competencias políticas y partidarias en otro mandarín de la misma cuerda bolivariana.

Asimismo, junto al cumplimiento de condiciones de tanta sustancia política, jurídica y moral, no resulta previsible que la autoridad vaticana accediera a la mediación, tampoco sobrevendría ésta si el Gobierno venezolano no asumía previamente, y con todos los formalismos de rigor, el compromiso de asumir los resultados de la mediación misma en todos los componentes de arbitraje que ella comportara.

Es de prever, en razón de estas cuestiones previas, que la diplomacia vaticana, con tanta experiencia histórica en la mediación y los arbitrajes, el no incurrir en riesgos de ingenuidad que fueran tan rentables para el régimen bolivariano como causa de escándalo político y daño pastoral en las grandes mayorías nacionales de Venezuela.