Caracas, bajo estado de sitio

El cerco informativo que veta el acceso de los medios internacionales a la capital de Venezuela, dónde queda emplazado para este jueves 1 de Septiembre una gran manifestación nacional de las fuerzas opositoras para que se convoque en tiempo constitucionalmente hábil el plebiscito revocatorio del mandato que sostiene a Nicolás Maduro en la Jefatura de Estado, llegaba ayer a un punto de consumación plena en lo que concierne al punto de vista periodístico.

Previamente, las autoridades habían desplegado amplias líneas de control sobre los accesos a Caracas para los venezolanos que afluían desde los más diversos territorios nacionales. Asimismo, en las vísperas del “Día D” señalado para el desafío nacional a la resistencia del régimen, se había bloqueado ya el acceso a Internet, las redes sociales y los portales digitales. Asimismo se había establecido la prohibición de que en el crítico arranque de este Septiembre, puedan grabarse con drones planos y toda suerte de perspectivas de la manifestación ilusionadamente preparada por las amplias parroquias del mundo opositor y cuya magnitud, será equivalente a victoria política contra el régimen de resultar tal como se espera por los organizadores.

Todo un mundo que con redobladas motivaciones – pues vienen causalmente robustecidas por su gran victoria política en las últimas elecciones parlamentarias – pretende alcanzar un grado de participación como aquella otra de 2002, que sacudió entonces la estabilidad del poder de Hugo Chávez; un mundo que ha venido cebándose estas semanas en una moral de revancha, más que subida de tono por toda suerte de razones, motivos y frustraciones.

En términos prácticos, y desde una percepción lógica de lo mucho que se juegan ante este desafío tanto chavistas como maduristas, el sistema no ha ahorrado ningún grado de precauciones, sin reparar ni unos ni otros en la legalidad ni menos aun en la legitimidad de sus actuaciones, como en la recarcelación de Daniel Ceballos, uno de los alcaldes de Caracas, que estaba sometido a prisión domiciliaria luego de haber sido sometido arbitrariamente a prisión, en un primer momento. Durante los desmanes iniciales de Nicolás Maduro.

El despliegue de medidas preventivas por parte del chavismo ante la gran manifestación caraqueña de hoy – que para el Departamento norteamericano de Estado colisionan con los cimientos más básicos del Estado de Derecho – se han acompañado de amplios despliegues militares en diversas zonas de Caracas, que en ocasiones alcanzan los 15.000 efectivos.

En este 1 de Septiembre, cabría resumir, el régimen bolivariano de Venezuela podría estarse examinando de su reválida de sostenibilidad.