¿Del Bogotazo al Caracazo?

La tensión acumulada en estas vísperas de la gran manifestación nacional en Caracas que promueve la MUD (Mesa de Unidad Democrática), la conjunción de fuerzas opositoras al gobernante Régimen Bolivariano que conquistó la mayoría crítica en el Parlamento de Venezuela el 6 de Diciembre de 2015, permitiéndole instar la celebración de un referéndum que revoque la presidencia de Nicolás Maduro; tensión generada por las perpetradas maniobras dilatorias de la consulta a la que el pueblo de Venezuela tiene derecho constitucional pleno, se ha resuelto en un clima de crispación que, en medida cierta, recrea y hace temer, conforme los datos que se conservan, el clima de violencia revolucionaria que en 1948 vivió la capital de Colombia y algunos otros centros urbanos del país.

De una parte, el paralelismo entre uno y otro escenario, separados entre sí por la friolera de 68 años queda subrayado, paradójicamente, por el sentido revolucionario de izquierdas que tuvo el llamado Bogotazo (poco menos que el anuncio del comienzo de la Guerra Fría en el mundo iberoamericano); y de otra parte, la opuesta significación centrada ahora en Caracas por la protesta de los manifestantes contra la actuación del chavismo de cerrar el paso a la celebración de la consulta popular para obtener la revocación o destitución de Nicolás Maduro de su magistratura presidencial.

Por muy sobrados motivos. Cabría decir que tanto por su incompetencia gestora traducida en todo orden de catastróficos fracasos, como por subvertir el orden constitucional venezolano de libertades democráticas y la implantación de una dictadura de inspiración, tutela y gestión castrista.

El “Bogotazo” que hubo y el “Caracazo” que ahora se teme y prevé, se unirían por el vértice de lo que fue entonces y se teme ahora, al aire del bloqueo de carreteras y las dificultades impuestas en los más de los accesos a Caracas. Mañana jueves, Venezuela se abre a toda suerte de temores y a todo género presagios. Muchas, por ejemplo, pueden ser las ocasiones en el curso de estas últimas horas en que se repitan por la Gestapo castro-bolivariana casos como el de Jon Goicoechea: miembro del partido Voluntad Popular, el de Leopoldo López, al que le trufaron de explosivos el automóvil para luego detenerle y encarcelarlo, tras de haber colaborado decisivamente a la campaña política contra el intento “madurista” de modificar la Constitución para poder alcanzar la reelección presidencial indefinida. Sin riesgo de prácticas revocatorias.