Más que sólo un acuerdo nacional para refrendar

No sólo habrá que someter a referéndum lo pactado por el Gobierno de Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia y las Farc; habrá que preservar las condiciones de contexto regional suficiente, especialmente la Venezuela del chavismo y el Ecuador del presidente Correa, para depurar y acabar los arrastres de la contaminación narcoterrorista generada por tal economía de guerra, brotada del Bogotazo, en el inicio de la Guerra Fría, por el flanco del mundo iberoamericano y con la participación del ahora nonagenario Fidel Castro…

El mismísimo catapultador del guerrillerismo hemisférico en el Nuevo mundo, además de capataz del sovietismo en Etiopía, del freno en Angola contra la invasión de la Suráfrica del Apartheid, y al cabo del entero periplo, luego del medio siglo de la narco-guerra de la cocaína y del paredón para el Héroe de la Guerra de Angola, el general Ochoa, después de todo ello y de algunas cosas más, Castro el Mayor, por modo indirecto, auspiciador del largo camino para las negociaciones de la paz en Colombia entre el Estado y la narco-guerrilla de las Farc, encastrada con la dictadura chavista y remuneradora base clientelar de las exportaciones etarras de armas y servicios propios de consultoría terrorista.

Tan nutrida crónica de quehaceres revolucionarios, trapisondas de toda laya, violencias sin fin y delincuencia variopinta al cabo de cinco décadas, alumbra sobre cuánto supone de importante que el pueblo de Colombia sea consultado en referéndum nacional el acuerdo al que se llegó en La Habana entre el Gobierno y la narcoguerrilla, lo mismo que la apertura de un suficiente y dilatado compás de vigilancia y alerta, política y policial, de los remanentes de narcotráfico decantados a lo largo de medio siglo de trapacerías y violencia terrorista.

Las inercias así creadas no se acaban en cuatro días. Y tampoco es de prever que los vicios colaterales en la fase terminal de la dictadura chavista, vayan a ser la mejor compañía para la Colombia consultada a la vuelta de Octubre. Que puede ser o no ser aprobada. No hay urnas bastantes para enterrar una guerra civil de medio siglo fermentada en corrupción narcoterrorista.