Un antídoto frente al “trumpismo”

Este último fin de semana parece haber sobrevenido una novedad inesperada – al menos para los observadores de más allá de las fronteras norteamericanas – sobre el tiempo que mediará desde ahora mismo hasta las elecciones presidenciales de noviembre. Una novedad que concierne a las posibilidades del Partido Demócrata luego de lo que ha sido la arrolladora campaña del crispado populismo dextrógiro del candidato republicano Donald Trump. La irrupción en campaña como candidato a la vicepresidencia con Hilary Clinton del senador Tim Kaine, en el curso de un mitin conjunto, abriéndose de capa con un discurso en inglés y en castellano, y entrando a por todas contra el mensaje empedrado de exclusión contra la masa migratoria hispanohablante de más allá del muro imaginario que promete levantar el apocalíptico magnate del blondo tupé.

Cuando este lunes arranque en Filadelfia la convención demócrata que aportará oficialidad a la candidatura Hilary Clinton y Tim Kaine, todavía resonará el impacto en uno y otro campo de lo que será la campaña electoral, para las urnas presidenciales del próximo mes de noviembre, del discurso en inglés y español del senador Kaine y la resonancia de las alternativas formuladas para la reforma migratoria que se llevaría adelante en la hipótesis, sin visibilidad alguna, de una victoria del Partido Demócrata. Contrasta el alcance de la repercusión tenida en el mitin de Miami con las abrumadoramente bajas expectativas con que se ha llegado a estas horas del turno para la campaña de los demócratas. Subraya la magnitud del cambio de horizonte el hecho de que son 40 los millones de hispanohablantes los censados en los Estados Unidos de América del Norte.

Nunca, posiblemente, se produjo una confrontación tan frontal en los enunciados y propuestas entre los dos grandes partidos en el periodo de sus respectivas convenciones. Habrá que explicarlo quizá por el hecho de que no se recuerden precedentes de crispación populista como la ahora cursante por la derecha en los Estados Unidos, y por la izquierda en tantos escenarios nacionales en Europa. Dónde tampoco faltan los populismos de izquierda. Será quizá porque la geopolítica social y todas las demás tienen también, en sus componentes continentales, su respectiva tectónica de placas por la sobrevenida acumulación de tensiones en el presente milenio.