¿Cabe en Utrecht la potencia nuclear británica?

Submarino británicoAcaso pueda ser ésta una de las cuestiones que cabría plantear, una vez más, ante el problema jurídico-militar ahora reiterado en aguas colindantes con la posesión británica en el Estrecho de Gibraltar, en cuyo puerto ha vuelto a entrar de nuevo, por avería de uso, un submarino de la “Navy”, resuelta – según versión británica – con daños en el casco que no afectan al equipo de propulsión. Averías que resultan de la colisión fortuita con un barco mercante. Percance no evitado pese a que el sumergible, de muy moderna tecnología, disponga de sofisticados sensores para la identificación de objetos relevantes en el entorno, pese a los cuales se ha producido el percance.

Asuntos Exteriores, según ha dicho García-Margallo, ha recabado de inmediato la pertinente información de la Embajada Británica sobre el suceso. El Gobierno español ya tenía información de lo ocurrido desde el primer momento, obtenida de sus propias fuentes; pero contra lo que es práctica común entre países aliados, los únicos reportes habidos hasta la llamada de Exteriores con la Embajada británica, ésta no había chistado. Quizá por una atolondrada extrapolación del Brexit contra la esperable cortesía y educación en las relaciones hispano-británicas.
Ya en el año 2000 otro sumergible nuclear británico, el HMS Tireless fue reparado en la Colonia de una fisura en el área de refrigeración, próxima al reactor nuclear. Suceso que provocó manifestaciones de protesta ecologista en el propio Gibraltar y en otras partes del campo andaluz.

Cabe añadir a lo ya señalado, la irresponsabilidad británica al emplazar en tan delicada zona como la del estrecho de Gibraltar, ejercicios navales como éste en el que se ha producido la colisión del sumergible nuclear con un mercante. La libertad de los mares no es compatible con la frivolidad en el uso de éstos; especialmente sin otro título que el desprecio histórico a la lealtad y el respeto debidos a los aliados.