Los terrorismos se ceban en Turquía

En el ápice mismo de la temporada turística, el terrorismo se viene a cebar en Turquía. Ayer, nuevamente por Estambul, en su aeropuerto “Ataturk, primer portal del país para los millones de visitantes que nutren su principal recurso económico. Las 41 muertes y los 239 heridos causados por el ataque, constituyen un balance de catástrofe pocas veces superado en el escenario europeo de estos últimos años a cuenta del terrorismo yihadista. Aunque en este caso concurre el hecho diferencial del doble origen del terrorismo que se ha venido a cebar en el caso turco. Lo mismo que el país está bañado por dos mares, el Mediterráneo y el Mar Negro, con las aguas confluentes del Mar de Mármara y el Mar de Azof, Turquía soporta el embate del llamado Estado Islámico y el del Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

Su trata de un dato de complejidad que singulariza y agrava en medida muy preocupante el peso muerto de los problemas políticos resultantes de las medidas de reajuste del modelo político en que está empeñado el presidente Erdogan, tanto por los componentes muy presidencialistas del modelo de cambio en que éste se empeña. Y a lo que se debe sumar una reislamización del régimen y la sociedad turca más propio del tiempo del Imperio Otomano que de la república laica establecida por el jefe militar, Kemal Ataturk. Que es el nombre del jefe militar que secularizó al país, refundó su patriotismo conforme el tiempo de transición hacia los fascismos y al que una parte significativa de la población, recuerda por algo más que por el hecho de nominar el aeropuerto atacado por los terroristas en la noche del pasado martes.

Cabe entender que mientras el terrorismo yihadista del Estado Islámico había mantenido las manos fuera de Turquía hasta que no había cristalizado la alianza militar occidental contra el mismo, recordando entonces que Turquía pertenece a la OTAN, el terrorismo de la guerrilla kurda tiene una presencia sostenida desde que Erdogan tomó el rumbo de resolver con la represión armada el problema sobrevenido con el fracaso de la vía política para reencauzar un asunto que tiene sus raíces en el aborto del Estado que la Conferencia de París, al cabo de la Primera Guerra Mundial –perdida por Alemania y el Imperio Otomano –, acordó para el entero Kurdistán. Y que fue utilizado para la creación de Iraq cuando afloró el petróleo en Mosul.