Brexit, horas entre encuestas y mercados

La conmoción producida hace una semana por el asesinato de Jo Cox, quebró el horizonte demoscópico respecto a cómo sería, este jueves, el referéndum británico sobre la permanencia o el abandono de la Unión Europea por parte del Reino Unido de a Gran Bretaña. Avanzada la tarde de ayer se recuperaba el voto negativo frente al Brexit hasta el que se había alzado la estimación mayoritaria, luego de la imprevisible flexión causada por la muerte brutal de tan significado icono de la causa europeísta como el representado por la diputada laborista.

Flexión rubricada y agigantada de inmediato por los mercados de valores. La recuperación espectacular da las Bolsas pareció invertir con sobrada solidez el cálculo precedente sobre el triunfo de la opción abandonista de la pertenencia británica a la Unión Europea. En los últimos días, sin embargo, sobrevino una perceptible recuperación porcentual de las estimaciones iniciales, las más favorables al desistimiento británico, de la adhesión al proyecto histórico de la integración económica y política en el que había finalmente cristalizado la aventura inicial del Tratado de Roma.

El fondo histórico del desarrollo de aquello es, por el peso de los antecedentes de las dos tragedias bélicas del Viejo Continente – que en términos prácticos polarizaron media centuria del Siglo XX – de una consistencia tan enfáticamente trascendente, tan transida de irreversibilidad, que la opción abandonista por los británicos, además de suponer para éstos una decisión traumática, arrastra también consistencias de ánimo paralelas para el resto de los demás europeos. Aunque también, a este lado del Canal de la Mancha hayan sobrevenido, por vía de populismos de izquierdas y derechas, reticencias de fondo y distonías en la asunción de costes inherentes a la progresiva integración. Como está siendo el caso paradigmático, ante el desafío de la migración masiva, de las reticencias ante el sistema Schengen sobre la libre circulación intracomunitaria y el consiguiente eclipse de las fronteras nacionales.

Todo ello hace que el tema del Brexit aun siendo obviamente de sustanciación británica no haya dejado de ser, desde el primer momento, de seguimiento y asunción de los demás europeos. Como cosa propia en régimen de coparticipación. Y de esa forma ha sido seguido por tantos a uno y lado del Canal.

Otra cosa serán los arrastres de lo que resulte del plebiscito.