Otro ataque judicial en la dictadura de Venezuela

Al margen de toda sutileza, engolfado el presidente Maduro en la brutalidad de su condición totalitaria, ha decidido la baja por enfermedad repentina de un magistrado y así suspender la audiencia del tribunal de apelación que debe entender en la revisión del proceso (¿) en que se basa la dictadura chavista para tener en prisión al dirigente opositor Leopoldo López, encarcelado para más de 13 años, bajo acusaciones gubernamentales sin prueba alguna de responsabilidad en muertes y daños durante los choques de protesta durante las protestas sociales y la colisión política entre el Gobierno y las fuerzas de la Oposición en el inicio de la crisis que desembocó en la derrota brutal del régimen en Diciembre del año pasado.

Tan contundente que la opositora Mesa de Unidad Democrática alcanzó en la Asamblea Nacional mayoría parlamentaria aplastante; bastante para cambiar el entramado legal que soporta la deriva totalitaria del chavismo en formato de régimen social-comunista. Conformador incluso de la vía constitucional para revocar el mandato presidencial en que se apoya la calamitosa y arbitraria gestión de Nicolás Maduro.

Este crucial extremo es el detonante inmediato de la recrecida tensión que preside la circunstancia de hora mismo en Venezuela; muy específicamente por causa de las maniobras dilatorias en la identificación y cuantificación de los votantes registrados. Maniobras encaminadas a bloquear el referéndum revocatorio, consistentes, en lo principal, en obstruir en lo posible, que el proceso formal no llegue a puerto dentro de los plazos que la ley venezolana establece para la sustanciación de la consulta revocatoria, capaz de desalojar al actual jefe del Estado.

Tal es la situación y este es el clima político venezolano en que el muy deteriorado régimen de Caracas ha “ordenado” la baja médica de uno de los componentes del Tribunal de Apelación, para obstruir la revisión de los fundamentos de la sentencia en cuya virtud el más relevante político opositor esté purgando el más inicuo de los desenlaces judiciales dentro de la derruida democracia a la que el chavismo a llevado a Venezuela.

De no ser así no se entendería la temperatura crítica alcanzada por el problema de régimen en que todo se ha convertido allí, hasta el punto de constituirse en el más sonoro de los conflictos sobrevenidos en el seno de la OEA (Organización de Estados Americanos). Tanto que esta institución interamericana quepa entenderla como perfilada como probable vía de recurso para arbitrar una salida pronta y pacífica al ruinoso embrollo nacional venezolano.