Brexit, ¿desconolización de rebote para Gibraltar?

No es la primera vez que, periodísticamente, un asunto de política internacional se reconvierte, por sus alcances y connotaciones, en temario de política nacional; pero nunca como ahora, a propósito del referéndum británico sobre la continuidad del Reino Unido en la Unión Europea como miembro de pleno derecho. Y es así, en términos circunstanciales, que en la tarde de este jueves de Mayo al Premier británico -con el atenuante de sus agobios ante lo crudo de las encuestas sobre la probabilidad del Sí en las urnas, es decir, con la final consumación de la ruptura de Londres con Bruselas -, no se le ocurrió cosa mejor que acercarse hasta el Peñón para más propiciar la adhesión de los gibraltareños a la causa continuista del RU en el conjunto de los 28.

Algo que es tanto como operar en acepción de facultades soberanas sobre un escenario cuya soberanía está limitada por los pactos y compromisos suscritos con España en el Tratado de Utrecht.

El reparo y disgusto del Gobierno español, expresado por el Gobierno, se sobrelegitima por el hecho de que la buena relación y la compartida alianza entre Madrid y Londres, hace que la visita del Premier haya resultado torpe y descortés. Sin embargo, la acepción de modo no es lo más relevante en el grave asunto de la soberanía de Gibraltar.

El hecho de que el Peñón esté en la agenda de Naciones Unidas que oficia de registro internacional de territorios coloniales y de que en el Tratado de Utrecht se estableciera que la soberanía de la Plaza sólo podría retornar a España en el supuesto de que Gran Bretaña se desprendiera de ella, implica, lisa y llanamente, que en el caso de que el Brexit se consumara tras de aprobarlo el referéndum que viene, luego de levar anclas el RU de la Unión Europea, Gibraltar lo haría también. Sin otra opción o alternativa práctica que regresar a la soberanía española: directamente, o por medio de una transición en forma de soberanía compartida con los españoles.

Todo el tiempo enrolados por los gibraltareños con Londres durante la pertenencia británica en la UE – que les ha reportado tantos beneficios -, se ha resuelto en un anclaje existencial cuya continuidad sólo sería posible por vía de su anclaje con España. Hay trenes de oportunidad histórica que sólo pasan una vez por la estación que las gentes esperan.