El asalto a Faluya replicado contra el madridismo en Iraq

El terrorismo islamista del EI (Estado Islámico), asaltado por el Ejército en la ciudad iraquí de Faluya, ha movido página en su dietario de campaña contra las retaguardias urbanas de la nación, en el curso de dos ataques contra sendas peñas madridistas en el mundo mesopotámico, formadas por chiquillos y adolescentes, seguidores del espectáculo futbolístico occidental, concretado en su escenario europeo y en la prevalencia española dentro del mismo. El balance de la atrocidad terrorista del EI, ISIS o Daesh, al cabo de los dos atentados, ejemplifica en su veintena de muertes la inicua cobardía del fanatismo terrorista contra toda y cada cosa que huela a significados occidentales. A emblemas de civilización basada en hombres libres y sociedades soberanas.

Cierto es que la ofensiva en curso contra Faluya, uno de las enclaves principales, con Mosul, del asentamiento yihadista en Iraq, hubiera sido impensable sin el apoyo militar – principalmente con aviación – de las potencias occidentales. De la misma manera que este apoyo habría resultado inconcebible de no haber mediado la atrocidad pluriforme de la violencia suní en su expresión más sectaria (la cristalizada por Al Qaeda en los alambiques del Waabismo), tanto contra las viejas comunidades cristianas del Kurdistán iraquí y, al propio tiempo, contra los chiítas mayoritarios en el resto del Estado, continuamente hostigados, como en Pakistán, con ataques terroristas por mezquitas y celebraciones urbanas de la liturgia islámica.

Pero más allá de cuanto por si mismo significan las masacres de la última floración terrorista del fanatismo islámico contra los chicos madridistas de Bagdad, es necesario detenerse en el análisis de qué y cuánto puede significar la penetración estructural del Ejército iraquí en la ciudad de Faluya, a la que pronto habrá de seguir la conquista de Mosul, dónde comenzó la moderna explotación del petróleo de Iraq, abortando así la creación del Kurdistán como Estado, convenida en la Conferencia de París en la que se firmó la paz tras la Primera Guerra Mundial, con la derrota de Alemania y la desaparición del Imperio Otomano.

El asalto a Faluya y la penúltima matanza yihadista en Bagdad pudiera ser el inicio de otro reajuste histórico en el Oriente Medio.