Lo que faltaba sobre Venezuela

Si algo faltaba para que la gravísima crisis nacional en que está sumida Venezuela viniera a repercutir tan cumplidamente en nuestra precampaña electoral, dado el compartido pasaporte de ciertas de sus referencias personales más significativas – en términos de carné, equivalencias de ideología y acepción de militancias también compartidas -; si cupiera añadir algo que coadyuvase a una más plenaria sintonización entre lo que cursa allí y lo que aquí, en esta exacta coyuntura, quepa temer y pueda evitarse, eso llega aportado por la irrupción en la colapsada escena venezolana, como mediador, del inefable José Luís Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, luego de que Felipe González Márquez, su correligionario y antecesor en esa misma responsabilidad nacional, fuera rechazado para el menester de la mediación por el patán que trae a Venezuela por el camino de la arbitrariedad y la amargura.

Dicho lo que precede, y anotado todo escepticismo ante la utilidad que pueda reportar la contribución de ZP, en la tarde española de este miércoles de redobladas tensiones caribeñas, cuando llegan horas de cruzar los dedos ante lo que pueda suceder con la convocada manifestación, por Caracas, para exigir que no se demore la celebración del referéndum revocatorio del mandato presidencial de Nicolás Maduro.

Entre otras muchas razones, pesa la evidencia de que la mayoría democrática que representa la autoridad absoluta de la soberanía nacional venezolana – pues tiene el cualificado alcance de dos tercios -, no debe amilanarse por la amenaza totalitaria de un Gobierno, estribada en el aviso de maniobras militares y del recurso a fuerzas milicianas: movilizadas y pertrechadas, con 60.000 fusiles de asalto comprados a Rusia por Hugo Chávez cuando ya estaba incurso en la metástasis cancerosa que le llevó a la tumba.

Esta convocada manifestación última no puede quedar en tentativa frustrada – como pensarán quienes ganaron en las urnas -, pues significaría tanto como el compás crítico en el que se dilucidó poco menos si el estado de excepción dictado por Maduro se convertía en una totalitaria e indefinida intervención contra las libertades en Venezuela y el bienestar de los venezolanos.

Habría que rezar por el éxito de ZP.