Crisis brasileña y reflexión argentina

Mientras la crisis institucional brasileña transfiere al Senado la responsabilidad de sustanciar procesalmente el destino político de la presidenta Rousseff, la consolidación del cambio nacional argentino – desde el populismo kirchnerista al centro-derecha de Mauricio Macri – parece depender del acierto de éste en su arbitraje entre los sindicatos y el empresariado del país. Para que la gran patronal suscriba el empeño presidencial de cerrar el paso a la inflación y al desempleo.

Mauricio Macri, en una reunión con los empresarios celebrada en la residencia presidencial, de importancia que cabe calificar de crítica, ha insistido en puntos y énfasis dirigidos tanto a los grandes empresarios comparecientes, como a los inversores internacionales, haciendo hincapié en lo ya resuelto de puertas afuera, como el control de cambios, en lo económico.

Y en lo político, la visita del presidente Obama como “certificado sanitario” de que el cambio político que representa el actual Gobierno instala a la Argentina en un espacio virtualmente exento de las ondas populistas que seguirían irradiando de la Venezuela chavista, si esa desventurada república hispánica no estuviera como está, sumida en la catástrofe económica y el colapso político generados por la abrupta incompetencia del botare Maduro.

Pero de destacar es, asimismo, en términos de perspectiva hemisférica, la optimista alusión del presidente argentino a la severa sacudida institucional en que se encuentra sumida la vecina Brasil por el acoso de la Oposición al Gobierno de la presidenta Rousseff, que ahora se encuentra en la fase de la sustanciación senatorial del proceso político previo, teóricamente, a la instancia judicial que debiera decidir sobre la destitución.

En todo caso, la hipótesis de que a medio plazo se resolviera la crisis política brasileña (a lo que ayudaría sensiblemente una recuperación del precio del petróleo), al tiempo de que el presidente Macri consolidara el pacto entre los sindicatos y la gran patronal, abriría un tiempo político y económico del mayor interés en el espacio centro y suramericano. Sobre todo si no se altera, por un no previsto quebranto en su estabilidad política y económica, la modélica instalación de Chile en una y otra cosa.