Maduro, acorralado por la Ley de Amnistía

Una argucia de la Oposición parlamentaria al chavismo en la Asamblea Nacional de Venezuela, permite la aprobación de la Ley de Amnistía, destinada al rescate de 78 presos políticos, pone en un brete al régimen dictatorial en el que Nicolás Maduro ha convertido el sistema político creado por Hugo Chávez.

El texto aprobado por la Asamblea Nacional, concebido por los diputados de la Mesa de Unidad Democrática, que derrotó por mayoría de dos tercios al Gobierno en las elecciones parlamentarias, celebradas el 6 de Diciembre del año pasado, trae efectos jurídicos formalmente insoslayables para quien fuera ministro de Asuntos Exteriores del país en un tiempo anterior al sistémico desplome de los precios del barril de petróleo; es decir, del poder económico que convirtió Venezuela en poco menos que arbitro de la política suramericana, como gestor del estatus quo populista, y también como guardián del sistema político subregional, populista, engrasado con el petróleo desde Caracas.

A ese marco político-económico en la tutela chavista del populismo corresponde el paso de Nicolás Maduro por la dirección de la política exterior venezolana; marco y contexto en que sobrevino la crisis hondureña, cuando el entonces presidente Manuel Zelaya, llegado al poder con los votos de la derecha, quiso ampliar en propio favor los periodos presidenciales establecidos en la Constitución del país, al aire de lo que habían hecho unos y pretendido hacer otros de los Gobiernos concernidos en el populismo que se expandía en el Hemisferio, nutridos por el petróleo de Caracas.

A Zelaya le cortaron el paso, de consuno, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas hondureñas. Nicolás Maduro dirigió la orquesta “contra el golpe de Estado que habían dado las togas y los militares…”, cuando el golpista genuino había sido el tal Zelaya. Fue posiblemente aquello lo que encumbró a Maduro a los ojos de Hugo Chávez.
Es de recordar a este respecto, que años después, cuando Hugo Chávez enferma de cáncer y en el vértice de su régimen se abre el debate sucesorio, los nombres con los que se especula corresponden, junto a uno de sus hermanos, a los actuales primates del sistema, entre los que no se incluía a Nicolás Maduro. Éste llegó a dónde está por designación de Hugo Chávez como sucesor suyo.

Otro tema podría ser el de las consideraciones sobre quien pudo influir a estos efectos en el fundador del sistema. No serían pocos quienes cruzarían apuestas desde la hipótesis de que fuera Fidel Castro: reunido en La Habana con Maduro durante las horas en que su hermano Raúl recibía al presidente de Estados Unidos.

En cualquier caso todo apunta a que el test de la Ley de Amnistía esté abriendo, en el corto plazo, una ventana al escenario de un improbable cambio político en Venezuela.