Mutación estratégica del Daesh sobre Europa

Aquello que al principio de la guerra civil en Siria cupo entender como una fantasmada del presidente Al Asad, cuando dijo que si no se alcanzaba pronto una solución política para el conflicto, se ha convertido en una disparada realidad catastrófica y de doble expresión para Europa. Fue primero el tsunami migratorio sobre Europa, con origen primordial en el devastado país siriaco, nutrido por las gentes directamente huidas de la guerra. Y luego recrecido, por acumulación, desde otras espantadas de población localizadas en los entornos del primer escenario; y posteriormente, y desde otros ámbitos más alejados: por el Suroeste asiático, incluso con orígenes en Pakistán y Afganistán.

La “profecía” del presidente sirio era menos descabellada de lo que muchos pudieron estimar, tanto en términos cuantitativos que en sus aspectos cualitativos. En un caso por la cantidad, por la masa de gentes arracimadas en la huida, y por el peso de las complejísimas respuestas exigidas, en lo político, por el fenómeno migratorio sobrevenido, al crear tensiones sistémicas en las trabazones institucionales, políticas y administrativas en el conjunto de la Unión Europea, que han afectado a la estructura Schengen, para las transversalidades del propio movimiento migratorio y para la unidad de trato fronterizo frente a la presión poblacional por parte de los diferentes Estados de tránsito hacia el Oeste y el Noroeste.

Pero el problema migratorio disparado sobre Europa desde la guerra civil en Siria ha cobrado en su evolución una dimensión alarmantemente crítica con la eclosión, en el espacio europeo de destino, de los componentes yihadistas centrifugados desde el propio conflicto. Y ello ha sobrevenido desde la dinámica evolutiva de éste. En la medida que el régimen de Damasco consigue sobreponerse a la inicial expansión del Daesh, muchos de los componentes de éste – con la instrucción para el combate ostensiblemente mejorada – se han montado en el flujo migratorio para llegar hasta el propio corazón de UE, dónde a estas alturas disponen de una base de partida suficiente para que la máquina yihadista que integran haya accedido, o se encuentren en condiciones de acceder a la ampliación de sus objetivos estratégicos entre nosotros.

Dicho de otra manera. El problema terrorista de base islámica en Europa ya es otro del que era hasta fin del verano de año pasado. En el horizonte de probabilidad de acciones del yihadismo, luego 13 de Noviembre en París y de este Marzo en Bruselas, se ha pasado página de las acciones puntuales de diversa cuantía y distinta ambición de daños. Consecuentemente, la hipótesis de trabajo en que se encuentra la Europol y los distintos Servicios de Información nacionales -e incluso los mecanismos de Defensa estatales-, responden a las estimaciones propias de un estado de guerra, en línea con lo que dijo Hollande.