Contrapunto de las FARC al paso de Obama por La Habana

El narcoterrorismo de las FARC, en consonancia con el Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, sostienen que subsisten “diferencias importantes” en el camino que debe llegar al buscado acuerdo, emplazado en cinco ocasiones para este viernes, 25 de Marzo, por ambas partes negociadoras. Y en verdad son “importantes” las cuestiones que bloquean el acceso a la paz: una se refiere al cómo y el cuándo debe efectuarse la entrega de armas en poder de la guerrilla; y la otra, cual debe la instancia receptora. Sostiene el Gobierno que ésta debe ser una Comisión de Naciones Unidas, en el momento mismo en que se firme el acuerdo; las FARC, en cambio, insisten en que no debe haber simultaneidad. Incluso plantean que sea un momento posterior al de su incorporación (la de las FARC) a la actividad política.

Queda claro que las diferencias entre una y otra parte no son “importantes” en un sentido genérico, sino específicamente sustanciales. Como ha precisado el jefe de la delegación gubernamental, asunto de tanto fuste exige plazos precisos sin diferenciación material, cronológica, entre el acuerdo en sí sobre la entrega – que implica tanto la renuncia de las armas para destruirlas, como a la de su reposición por cualquier proceso – y el tempo de acceso al estatus político al que la guerrilla accedería.

Tampoco es moco de pavo la cuestión del narcotráfico, con el que históricamente se han financiado las FARC, y las complicidades políticas en el entorno colombiano, al igual que la práctica de la extorsión como financiamiento colateral de la actividad guerrillera. Todo un conjunto de cosas, como se advierte, de semejante peso que el de la entrega de las armas y que el capítulo del control de los espacios aplicados al cultivo de la coca.

Visto que estos capítulos siguen flotando en la imprecisión de lo convenido, se obliga la pregunta sobre qué se sostenía la expectativa del 25 de Marzo como poco menos que la fecha del fin pactado de una guerra civil de más de medio siglo. Pero ¿por qué razón todo lo que guardaba el teatro negociador La Habana se ha volcado sobre la mesa cuando Obama se fue de La Habana (dónde Fidel despachaba con el presidente venezolano Nicolás Maduro) a Buenos Aires, para hacer algo más que marcarse un tango?