Grave choque de poderes en Brasil

Lula

La detonada evolución de la actualidad política brasileña por el escándalo de la corrupción en “Petrobras”, ha hecho saltar al gigante iberoamericano de su estado de “brasa” al nivel de incendio institucional. La colisión entre el Poder Judicial, representado por el magistrado Itagiba Catta Preta Neto, actuante contra la decisión del Ejecutivo, de una parte. Y, de otra, la Jefatura del Estado encarnada por la presidenta Dilma Rousseff, luego de designar al ex presidente Luiz Inacio Lula, correligionario, amigo y predecesor, responsable de la llamada “Casa Civil”, equivalente a la condición de Primer Ministro.

Como el lector conoce, el origen del conflicto arranca de la acusación del Fiscal del Estado contra el ex presidente Lula por haberse lucrado supuestamente, vía comisiones, en el escándalo de la petrolera que trae de cabeza, literalmente, al régimen democrático alcanzado por Brasil tras el periodo de dictadura militar establecida en abril de 1964 . Correspondiente ésta a las reiteradas disfunciones institucionales iberoamericanas en el periodo de la Guerra Fría, provocadas por la actividad de las guerrillas comunistas en aquel Hemisferio, promovidas y orientadas desde La Habana, en las que la actual presidenta Rousseff y su antecesor Lula, se emparentaron ideológicamente, en el frente revolucionario y en la militancia sindical, durante la posterior evolución a la normalización democrática. Y en la consolidación de ésta.

La iniciativa de la presidenta Rousseff de rescatar a Lula de la jurisdicción penal común, instalándole en un rango de Gobierno inmediatamente inferior al suyo, se ha topado ahora con la iniciativa contraria de un magistrado perteneciente al Tribunal Federal de Brasilia, que demanda la anulación del acto en el que Lula acababa de prestar juramento, denunciando las capacidades que su nombramiento le conferían frente y contra los medios policiales, judiciales y de la Fiscalía que habían intervenido en las actuaciones en contra suya.

Al propio tiempo, el magistrado Preta Neto señala que la presidenta podría haber incurrido en responsabilidad por su “rescate procesal” de Lula. Es hipótesis desde la que la Cámara de Diputados, por presión de las fuerzas opositoras, baraja la posibilidad de una eventual destitución de la presidenta de la República. La crisis brasileña continúa en fase creciente. Es razonable pensar que su desarrollo llegue tan allá como en principio parece. Sobre el papel, el debate teórico cabe situarlo asimismo como una colisión de dos modelos democráticos: el democrático y el presidencialista.

Sobre el autor de esta publicación