Más que sólo el blindaje de Lula

Dilma y Lula

Sí, por lo que cabe entrever, el rescate procesal, el blindaje, del ex jefe del Estado brasileño Inacio Lula da Silva, por la actual presidenta Rousseff, al designarle Ministro de la Presidencia -equivalente a Primer ministro de su Gobierno -, en cuya virtud queda librado de imputación penal por la Fiscalía del Estado, desde su supuesta implicación en el escándalo Petrobras - equivalente político a una crisis sísmica que ha desestabilizado desde su misma raíz la cosa pública brasileña -; si la muy detonante decisión presidencial abre un imprevisto escenario político en el país, también deja entrever la posibilidad de que las consecuencias de este episodio tenga repercusiones hemisféricas, alcances regionales en el juego de influencias ideológicas y políticas, capaces de rematar el declive el populismo imperante allí al cabo de dos procesos electorales …

Fue uno la brutal derrota del chavismo en las urnas del 6 de diciembre, ya que los términos de la misma ha generado consecuencias sistémicas, capaces y teóricamente suficientes para descabalar el régimen populista creado por Hugo Chávez; régimen previamente descabalado por el sostenido desplome internacional de los precios del petróleo, materia prima para la concertación política de UNASUR, creada en 2007 sobre la base de 12 Estados y un soporte demográfico de 392 millones de habitantes, teniendo como principales componentes la propia Venezuela, Argentina y Brasil.

La pantalla política de UNASUR ha experimentado en los últimos meses, además del desplome político venezolano en las urnas, por el fracaso económico y social, registros de tanta significación como el desplome electoral del populismo en Argentina por la victoria de Mauricio Macri (el 23 de noviembre de 2015) menos de dos semanas antes del batacazo electoral venezolano. Pero lo más significativo, a estas horas, del cambio electoral argentino ha sido la reválida parlamentaria de su raspado triunfo electoral de noviembre, al obtener, en la Asamblea Nacional, el aprobado de los acuerdos conseguidos con los Fondos Buitre sobre la deuda argentina, objetados por el populismo kichnerista.

Parece ahora lo más probable es que el principio de aparente estabilización política brasileña, con el rescate de Lula, traiga de la mano la sintonización suficiente, en el seno de UNASUR, con el progreso argentino hacia el desarbolamiento del populismo en el hemisferio iberoamericano.  De ser así, la cosa está más en el rango de lo sólo posible que de lo convenientemente probable. Pero, en cualquier caso, soporta la hipótesis de que la decisión de la presidenta Rousseff tiene un sentido que rebasa el sólo blindaje procesal del que fue su jefe político. En UNASUR cabe esperar que, a contrapelo de lo que por aquí pueda parecer, un cambio que consolide la regresión del populismo.

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