Tropiezo marroquí por el problema del Sahara

Bankimoon

La torpeza de Marruecos con la visita de Ban Ki-Monn al que fue Sahara español - ocupado por el Marruecos de Hassan II con la llamada Marcha Verde, a la muerte de Francisco Franco - ha creado una situación poco menos que incendiaria con la ONU y de incomodidad objetiva con España. El hecho de que el Secretario General calificara de “ocupación” el estatus en que Rabat mantiene sumido ese territorio, ha incomodado profundamente al Gobierno marroquí, cuya relación actual con Madrid atraviesa y pasa por lo que quizá sea el mejor compás de colaboración habido desde la muerte del autor de la Marcha Verde.

La verdadera naturaleza de la situación en que se encuentra el que fue Sahara Español fue definida por el Tribunal Internacional de La Haya antes de la llamada Marcha Verde, al rechazarse por esa Corte Internacional de Justicia la pretensión marroquí de que le fueran reconocidos títulos históricos de soberanía sobre ese territorio. Ya por aquel entonces había iniciado España el proceso de descolonización en el marco institucional de Naciones Unidas, dónde tampoco tuvo acogida la pretensión marroquí de que se inscribiera el Sahara en el censo o agenda de territorios pendientes de descolonización, porque ésta ya la había iniciado España.

Importante es reparar en el hecho de que, por aquel entonces, el marco internacional de los alineamientos y adhesiones no era otro que el de Guerra Fría, dentro del cual la vecindad argelina de la posesión española en el Sahara Occidental, y la pretensión de Argel sobre aquel territorio, menos para disponer de una salida al Atlántico del hierro de sus vecinas minas de Tinduf, que para sumar a ello su acceso a la condición atlántica, añadida a su vecindad mediterránea, propició algo más que la pasividad norteamericana para la consolidación de las condiciones fácticas derivadas de la Marcha Verde.

Así nunca se celebró la convenida consulta para que los saharauis, titulares del territorio según el Tribunal de La Haya, se pronunciaran sobre su destino nacional. Y por consecuencia, los saharauis y su tierra están sometidos, objetivamente, a una “ocupación” mayor que la que tenían cuando eran españoles y España había iniciado el proceso de descolonización para que votaran en referéndum si querían o no seguirlo siendo. Ban Ki-moon tiene justificado plenamente su cabreo.

Sobre el autor de esta publicación