Tsunami migratorio: límites legales y de cultura moral

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Sí, todo un Bósforo de objeciones de principio frente a la salida del tsunami migratorio días después de que la ONU advirtiera lo jurídicamente impracticable que resultaría la masiva salida de Europa, por vía turca, de los trasterrados por la guerra de Siria y otras calamidades cursantes por el Asia Mayor y la Menor, junto a las que cunden y rebotan desde los confines africanos.
Turquía, la “imprescindible”, se queda sin el último de los negocios que ahora le rebotan hasta sus arcas desde los confines de su desnudado territorio imperial, luego de la propia derrota en la menor de las dos grandes guerras contemporáneas libradas en el solar europeo.

Tráficos de oportunidad que incluyen pactos alternativos con la Rusia de Putin para el tráfico de los hidrocarburos hacia el euro-poniente, y mercadeo con el petróleo extraído de los yacimentos de Mosul, cuya afloración, al inicio de los años 30 del pasado siglo, ahogó - para que brotara, apadrinado por BP y la Schell ,el Estado de Iraq - el nacimiento a la independencia del Kurdistán: parte de cuyas gentes le reclaman con las armas una libertad que nunca tuvieron en las penúltimas afloraciones nacionales de los pueblos europeos.

Tal y no otro es el frustrado beneficiario mercantil del acuerdo - en parte ilegal y del todo amoral – dentro de la cultura europea de la gran postguerra. Dónde fue decantándose, en el alambique judicial del Tribunal de La Haya, una Jurisprudencia conformadora de los límites de los Estados, por todo cuanto concierne a sus comportamientos, en todas sus idas y venidas, dentro de la cartografía global que conforman los códigos internacionales.

Y lo hace, más allá de éstos en los preceptos legales que le son intrínsecamente propios, en sus significaciones morales y en sus rangos de civilización occidental. Como sedimento histórico de la cultura grecorromana y del humanismo cristiano. Algo, en fin, en lo que toca al sentimiento europeo de legalidad justa, lo que en principio se convino con Turquía sobre la deportación masiva de inmigrantes. Algo casi del porte de errata moral en que reiteradamente se le reconoce a Donald Trump, el aspirante a la nominación republicana a la Casa Blanca.

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