Europa responde a sus retos de ahora

BCE

Dos respuestas a desafíos de importancia primordial, tanto por razón de su materia como por lo ceñido de los plazos en que se definen, y con independencia cierta de su respectiva naturaleza. Humanitaria en un caso, la de la migración masiva y sobrevenida desde presiones críticas desde sus entornos: guerra de Siria e Iraq, más presión adjunta del terrorismo islamista y de la inestabilidad económica, política y social en el arco afroasiático.

Económica, la otra respuesta, al desafío que genera la incertidumbre resultante del cambio global que zarandea las expectativas en que se desenvuelven los mercados a la vista de lo ya sucedido con la involución que afecta a los economías emergentes, la pérdida de ritmo expansivo en el gigante chino y la caída en los precios de las materias primas, especialmente del petróleo -incurso ahora mismo en sobrevenidos trances de cotización en tartamudeo -.

Para la Unión Europea, no están ahora las cosas, así manifestadas en términos como para ceñirse al principio clásico de que “en tiempos de tribulación no hacer mudanza”; sobre todo, si el cambio sobrevenido al “estatus quo” existente hasta ayer mismo, equivale o se entiende necesariamente como tribulación. Pues podría ocurrir que fuera así al cabo si la respuesta adecuada se hiciera tarde, fuera de plazo. Cuando las cosas ya no tienen remedio.
La respuesta económica del Banco Central Europeo (BCE) anunciada ayer, frente al riesgo de deflación, obtenía de inmediato, en los mercados, una acogida de vehemente conformidad. Las preceptivas condiciones bancarias para empleo de los fondos, en cuya virtud se pone a cero el tipo de interés por parte del BCE, han sido tan unánimemente celebradas por los mercados.

No ha sido así, por el contrario, el rango de aceptación y conformidad política, lo resuelto días atrás por la UE para disolver el trombo moral, político y económico creado en su seno y en los circuitos de tránsito, por el tsunami migratorio de estos últimos meses. Tampoco ha brillado la conformidad política con el recurso turco para recircular a sus puntos de origen al excedente masivo de los migrantes. Vistas una vez y otras las imágenes de esas familias, el llanto y las muertes de tantos niños y mayores, el componente de denunciada ilegalidad internacional en que esta envasada la acordada respuesta europea; considerado todo ello, queda por concluir, que la satisfacción por la primera respuesta no llega, ni de lejos, a justificar ni ocultar lo segundo.

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