Pekín / Washington, diplomacia de trueque

Corea de Norte

La gravedad de los desafíos norcoreanos a la normalidad internacional, igual con provocaciones y transgresiones del orden mundial mediante pruebas nucleares cada vez más potentes (la última, con una bomba de hidrógeno), o mediante lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales, parece haber llegado a un punto crítico de suficiente gravedad como para que la diplomacia de Pekín consintiera en suscribir la condena del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas después de las últimas dos pruebas en este orden de desafíos. Un movimiento condenatorio sin precedentes en la política exterior china contra Corea del Norte, de la que es algo más que la única potencia aliada que le asiste. Incluso más allá que la Federación Rusa: copartícipe en la creación de ese régimen dictatorial de comunista monarquía totalitaria.

Posiblemente no quepa entender la aportación del voto chino en el Consejo de Seguridad para el logro de esa condena, sin la hipótesis de que China comunista ha obtenido compensaciones de la primera potencia – acaso en forma de promesas y compromisos, de orden geopolítico -, en el Pacífico Oriental, dónde la talasocracia pequinesa presiona para que le sean reconocidos derechos económicos en aguas de soberanía de países miembros de la ASEAN, además de otros de la zona, como Vietnam, que no son, como éstos, aliados de Estados Unidos.

Vienen a cuento estas consideraciones del desarrollo de las maniobras militares conjuntas de primavera, con grandes despliegues de medios y participación de tropas, muy por encima de los términos habituales. Acaso no sólo por las últimas provocaciones norcoreanos con bombas y misiles, sino por las bravatas y amenazas de una eventual guerra preventiva... A parecido nivel de conjeturas responde, en simétrico orden opuesto, la hipótesis de que la diplomacia china dé otro paso hacia Corea del Norte y presione para que se avenga a regresar a la mesa de negociación internacional, al objeto de pactar los términos de un orden de coexistencia entre Pyongyang , Corea del Sur, China, Japón, Rusia y Estados Unidos. Algo de lo que puede salir la restauración del pacto económico entre las dos Coreas y la seguridad en el Pacífico Oriental. Todo idealmente de acuerdo con lo que se pretende montar, en este Siglo XXI, para lo que fue el Lago Español por los Siglos XVI, XVII y XVIII.

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