Un enlace orgánico chavista en el debate de investidura español

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Sólo faltaba en la peculiaridad cursante de la investidura española - con polémicos acicalamientos procesales del candidato Sánchez a la presidencia del Gobierno, por parte de su compañero López (políticamente consensuado para el gobierno del Legislativo); sólo faltaba, digo, el efecto rebote colateral, generado por el impacto abertzale de la salida de prisión del etarra Otegui, partícipe en el intento de secuestro de Gabriel Cisneros, querido amigo y compañero en devociones nacionales, que resultó gravemente herido por los disparos de sus frustrados secuestradores etarras.

Quien igual exige una presidencia y competencias críticas para el Estado, en nada verosímil Gabinete que lograse ligar el pretendiente socialista en su solitaria galopada ayer; al podemita mayor del Reino no se le ocurrió otra reflexión en voz alta que volcar en las redes sociales eso de que “la libertad de Otegui es una buena noticia para los demócratas. Nadie debería ir a la cárcel por sus ideas”.

Tan a huevo puso Iglesias la cosa que Albert Rivera, desde el centroderecha y desde dónde sabe cualquier conocedor de la peripecia vital y política del excarcelado, le replicó aludiendo al caso del opositor a la dictadura chavista Leopoldo López , encarcelado ya más de dos años por discrepante político. “Otegui -ha precisado Rivera- fue condenado por la Justicia por pertenencia a banda armada. Encarcelado por sus ideas está Leopoldo López”.
Aunque este debate y otros parecidos puedan parecer de condición periférica en el actual momento político español, lo cierto es otra cosa. Lo que cada partido o grupo político lleva escrito en su frente y moviendo su corazón, tiene relevancias capitales para identificar las alianzas de quienes se mueven buscando escaños de apoyo para lograr la investidura.

Y las implicaciones de todo ello no tienen nada de afanes eruditos o de limitada importancia política, sino trascendencia cierta. Como es el caso de todo el personal etarra acogido y protegido por el régimen chavista de Venezuela. Que a unos sintónicos suyos acoge en su casa y a otros, con prefiguración y potencialidad de poder, han tratado con dádivas y alientos de radicalidad totalitaria.

Para mejor entender y calibrar estas dinámicas, conviene reparar en los alcances de los cambios operantes en la región iberoamericana; unos por causa económica, como el de Venezuela y su petróleo, y otros por directa razón política, como la derrota populista habida en Argentina, el fracaso de Evo Morales con su referéndum de perpetuación, o la borrasca plural que sacude Brasil y redefine los equilibrios geopolíticos del Hemisferio.

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