Urnas de enlace en Irán

El frente electoral que componen los moderados y reformistas – el caudal político que engloba la fuerza nacional que sostiene al Presidente Hasan Rohani – configuraba, cuando aún no había concluido el inacabable recuento de los votos de una participación histórica del electorado nacional en la República Islámica de Irán, un pleno de 30 diputados en el distrito de Teherán. El más extenso del país. Un resultado impensable para los más fervorosos y optimistas partidarios del cambio político en la República Islámica.

No podía ser más espectacular la reválida política de Rohani en las urnas que median entre la primera y segunda mitad de su mandato, cuando la nación iraní no oculta su ansiedad en comprobar en qué se traducen internacionalmente los resultados del acuerdo en cuya virtud Irán abandonó su empeño nuclear para la guerra. Estas urnas han enlazado el mundo nacional previo al acuerdo sobre la desactivación del componente armamentista de su programa atómico y el Irán abierto a un esperanzado futuro de relación con el mundo, tanto en lo político como en lo económico.

Un futuro definido ahora mismo por la degradación, al menos para el corto plazo, de expectativas con formato optimista. Esa ecuación de aquel antes y este después sigue abierta hasta ahora en un interrogante sólo parcialmente despejado; parcialmente, aunque de forma positiva y coherente con la primera suposición. Esa que daba por seguro el premio económico y político al cambio abierto por el Gobierno de Hasan Rohani. Que representa el reformismo, la apertura. Una línea que no es nueva en sentido estricto, pues también la postularon otros Gobiernos anteriores, los de Jatami y Rafsangany, de manifiesto contraste con el radicalismo ideológico de Mahmud Ahmadineyad en sus dos consecutivos mandatos presidenciales.

Pero otros datos nuevos convergen en el cambio habido dentro del contexto político, religioso y militar en Oriente Medio. La irrupción del EI (Estado Islámico) y de la Alqaeda Siria (Al Nusra) en la guerra civil siria, que adosan problemáticas evoluciones en un conflicto susceptible de saltar a la mitad oriental de Libia dónde estos dos yihadismos han consolidado posiciones de alcance crítico que podrían desembocar en nueva campaña militar en el norte de África (norteamericana o francesa, o franco norteamericana). Sin perder de vista, además, en qué quedarán finalmente estos días los acuerdos de alto el fuego en Siria, y los interrogantes militares en la guerra yemení, entre suníes soportados por Arabia y los chiíes promovidos por la República Islámica del Irán embarcada en sus elecciones que hasta hace sólo unos pocos días eran únicamente aperturistas en términos virtuales.

Al Oriente Medio de ahora mismo y al Mediterráneo oriental no les serán desfavorables, cabe esperar, la respuesta sosegada de estas urnas iraníes. De enlace entre dos opuestas expectativas históricas.