Batido “morado” en la actualidad política

La actualidad económica del nutriente venezolano de “Podemos” – al enrolarse con Arabia, Rusia, Irán (otro aportante al susodicho neoleninismo colilargo) y Qatar – para congelar la oferta de crudo y reducir la caída del precio del barril, abunda no sólo en la evidencia de que las maniobras sobre el mercado hacen extraños compañeros de cama; sino que también la fuerza transversal de ciertas políticas de partido, como la del Secretario General del PSOE – aplicadas a la pretensión de alzarse con el poder desde la irrelevancia en las urnas, pueden llevar al desplome de un modelo y de una cultura política nacional (democrática) reconstruida al cabo de un ciclo histórico de 80 años en el que caben desde una guerra civil detonada por una sublevación social-comunista ligada a la secesión catalanista conducida por Lluís Companys, a la suspensión autoritaria de las libertades política, a la reinstauración de la forma monárquica del Estado, a una Constitución aprobada por referéndum y a un periodo de Transición que restableció, de forma plenaria el sistema de partidos conforme el modelo y paradigma de las democracias europeas.

Nunca cono ahora se había visto en el escenario político nacional una iniciativa, en términos de pretensión, como la de Podemos a la hora de definir sus pretensiones en el toma y daca de los partidos concernidos en la tarea de llegar a un pacto de Gobierno, tras de la designación Real de Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE como encargado de hacerlo. Entre las pretensiones “podemitas” para dotar a la Vicepresidencia del Gabinete resultante de la coalición figuran, como es de todos sabido, la celebración de un referéndum sobre la pretensión de los independentistas catalanes de quebrar por su base la unidad constitucional de la Nación, y por otra parte, la gestión del CNI, que implicaría el planchado neuronal del Estado y el bloqueo funcional de la integridad soberana, desde la dependencia fundante de ese mismo partido en las propias coordenadas, antidemocráticas y sovietizantes, del régimen bolivariano de Venezuela y de la teocracia liberticida de la República Islámica de Irán.

De momento, como no podía ser de otra manera, la percepción internacional de este alarmante episodio podemita en el curso de los contactos negociadores para la formación del nuevo Gobierno, aparte de evidenciar los dirimentes obstáculos de la aventura política de Sánchez, ha levantado una polvareda internacional que ensombrece la percepción de España, nación decana del Viejo Continente, como referencia sosegada, estable y fiable en el conjunto da la UE. No hay más grave corrupción, a corto y a medio plazo, que el de la conciencia de lo que somos. Y a lo que nos debemos.