Nexos podemitas con etarras, rastreados en Venezuela

Después de las históricas urnas del 6 de Diciembre, el cambio de la escena política en Venezuela no sólo viene definido por las grandes mutaciones de fondo que aflorarán entre el corto y medio plazo – pues desembocarán en un cambio de régimen impensable hace pocos meses -, sino que ya desde ahora abre una inquietante revisión analítica de los componentes nacionales de su política exterior. Una óptica que se explica por la renovación de la atmósfera nacional venezolana y por la propia posibilidad de que se vengan a incorporar al tráfico democrático temas, asuntos, cuestiones que integran el menú político de los sistemas de libertad y de las pautas de prosperidad que resultan de la seguridad jurídica y de la transparencia política.

A esta última condición responden las iniciativas parlamentarias que afectan a materias tenidas por intocables e inamovibles para siempre por el régimen chavista, como los tráficos de complicidad con regímenes de pareja condición en la enemiga de las culturas liberales y respetuosas con el mundo del progreso y del derecho; con todo lo propio de la civilización occidental. De tal suerte gira ya el cambio de Venezuela hacia el necesario nuevo horizonte de libertades – parecidamente hacia dónde ha girado Argentina tras el barrido a que ha sido llevado el populismo kirchneriano – que la nueva mayoría parlamentaria salida de la gran coalición electoral prepara la lupa el rastreo de complicidades con lo menos deseable de cuanto pugna por hacerse partícipe del poder con las democracias de progreso y libertades.

En este orden de ventilación y esclarecimiento de cosas que se hicieron y ocultaron por el “madurismo” – como segunda destilación del chavismo originario -, y de otras que ni siquiera se ocultaron por puro convencimiento de que se nadaba en la absoluta impunidad, la nueva mayoría de la Asamblea Nacional venezolana anuncia pesquisas de mayor cuantía sobre operaciones tales como el reciente acarreo hasta Venezuela, en el avión presidencial, de conspicuos representantes del hispano leninismo de maracas y de los afanosos jardineros del resentimiento social y las envidias colectivas. Todos en comitiva para la exaltación del terrorismo etarra y la glorificación de quienes postulan la explosión nuclear y parlamentaria del particuralismo secesionista, agavillado electoralmente, por la Carrera de San Jerónimo, en el tercio superior del Hemiciclo parlamentario.