Los misiles iraníes lastran el acuerdo nuclear

Sin práctica solución de continuidad, la cálida bienvenida al acuerdo nuclear de las grandes potencias con la República Islámica de Irán, suscrito por la verificación de la AEIA (Agencia Internacional de Energía Atómica) de que los persas habían cumplido todos y cada uno de los contenidos en el mismo el mes de Julio del año pasado, portavoces del Gobierno de Teherán manifiestan que Irán seguirá adelante con su programa de misiles balísticos, cuestión temáticamente ajena en lo formal al contenido de lo suscrito, que permite la normalización de las relaciones económicas con el resto del mundo.

Una cosa era el programa destinado a enriquecer uranio en medida suficiente para acceder a la fabricación de artefactos nucleares, y otra, asaz distinta, aunque no inconexa, es el exitoso programa iraní para la fabricación de vectores balísticos capaces de alcanzar objetivos situados a gran distancia cargados con explosivos convencionales; es decir, para cubrir radios geográficos que superan cumplidamente la distancia que media entre la República Islámica e Israel … Razón sobrada para que Benjamin Netanyahu, el Primer Ministro judío no haya podido evitar que a Irán le fueran levantadas las sanciones. O sea, que se quedara clamando en el desierto.
SÍ, aunque no del todo. Horas después de las albricias del acuerdo en lo doblemente nuclear de las relaciones iraníes con el universo mundo pautado hasta donde cabe por la ONU, anunciaba Washington otras sanciones a los intereses iraníes: once personas y empresas de allí, cuyos activos en instituciones bancarias norteamericanas serán embargados, prohibiéndoles además utilizar en sus transacciones el mismo sistema financiero. Una medida con la que se respondía a pruebas misilísticas de precisión efectuadas en el pasado octubre, con la que se violaban prohibiciones internacionales en esta materia; pruebas que según Teherán responden a un propósito estrictamente defensivo, sólo disuasorio, y de naturaleza enteramente opuesta a la propia del programa nuclear desmontado en el acuerdo de Julio de 2015.

Las sanciones en esta materia balística no sólo cabe verlas como un premio de consolación a Israel sino también como un presente norteamericano a sus históricos aliados de la otra orilla del Golfo del Petróleo. A las que por lo demás tiene a todas a tiro de piedra.