Se abre camino el cambio en Venezuela

La constitución de la nueva Asamblea Nacional venezolana, acompañada por la decisión presidencial de permitir manifestaciones separadas en la calle de partidarios de los vencedores y de los vencidos, es sólido indicio de que Nicolás Maduro no ve nada claro y sí muy oscuro, negro del todo, el futuro del chavismo por él mismo representado como único soporte de continuidad.

La solución a la inquietud sobre lo que iba a pasar en Venezuela después de los últimos días – con las habilitaciones de última hora de fórmulas institucionales espúreas mediante fórmulas devaluatorias (como la sedicente Cámara Comunal, preparada como un tampax por el último Gabinete de Hugo Chávez ante eventualidades como la sobrevenida el 6 de Diciembre) -, el triunfo de la oposición democrática, constituida en opción unitaria parece liberado de obstáculos fácticos de ultimísima hora.

La desistida opción de que fueran las milicias urbanas del chavismo y otros parecidos efectivos, recursos del régimen bolivariano los factores concurrentes, quienes acabaran enfrentados a los manifestantes de la vencedora oposición democrática, puede haber resultado de algo más que sólo un indicación del ministro de Defensa, puesto que las Fuerzas Armadas, más allá de la concreta letra de lo que institucionalmente les corresponde en la defensa de la Nación de los riesgos exteriores contra su seguridad e integridad, figura la de preservar el orden constitucional y el libre juego de las instituciones democráticas.

Esta hipótesis del arbitraje castrense frente a la inercia del poder chavista, podría venir respaldada por la evolución de los últimos días de las condiciones del contexto político regional de Venezuela, concretamente en el ámbito de MERCOSUR desde el cambio presidencial argentino, puesto que éste, con Macri supone la ruptura de la homogeneidad ideológica del conjunto respecto a los derechos humanos. La sintonía de Brasil con la Venezuela chavista ya está incursa en afectación por el actual cambio argentino a favor de los derechos humanos. El madurismo carece de curso regional y, por tanto, de posibilidad para significarse ante el conjunto hemisférico en el sentido que regía hasta el 6 de Diciembre de 1962; es decir, como más de lo mismo. El chavismo ha perdido ciento por ciento la partida. No es aventurado decir, por tanto, que el camino para el anhelado cambio en Venezuela está despejado.