Venezuela, plinto y piedra en el camino de “Podemos”

No le ha valido esta vez – de tan crítica importancia, tan de la hora de la verdad- a la formación de Pablo Iglesias, su insistido recurso a la callada por respuesta, en el turno de la inevitable pregunta sobre sus relaciones y las de los suyos con el régimen radical-populista y sovietizante de Venezuela. Unas relaciones concebidas- cabe definir- como de simbiosis política, tanto por la interpenetración de las aportaciones recíprocas, por parte del régimen chavista y el izquierdismo postcastrista hispanoamericano, a la hora de articular los correspondiente servicios de colaboración.

En la lógica de esa colaboración no podía entrar de ninguna forma ni manera que Podemos suscribiera el manifiesto español por la defensa de la democracia en Venezuela suscrito el pasado día 3 de enero por el PP, PSOE, Ciudadanos, UPyD y PNEV. Un escrito en el que se reclama al presidente Maduro el respeto al resultado de las urnas del 6 de Diciembre, ganadas por la Oposición por una mayoría de dos tercios, en cuya virtud queda en sus manos desmontar el tinglado de arbitrariedad y corrupción al que éste ha llevado al país. Un resultado electoral que permite incluso la remoción de Maduro de la Jefatura del Estado.

Contra estos resultados ha intentado el chavismo la aplicación de medidas tales como la puesta en marcha de una segunda cámara de concepción totalitaria, radicalmente antidemocrática para contraponerla al peso de la “burguesa” Asamblea Nacional, en la que ha sido barrido chavismo.

La ausencia de Podemos entre las formaciones de izquierdas que no se han adherido al manifiesto en cuestión ha extrapolado el sentido político de solidaridad democrática con el pueblo de Venezuela, a la añadida óptica de su significante para la política nacional española. El mensaje implícito en todo ello para nuestras mayorías nacionales es de una rotundidad más que reveladora. La hiperprogresía podemita ha completado el ciclo de radicalidad en su cínica identificación con un sistema totalitario para la nación hermana.

Lo más esclarecedor de todo esto en términos de política nacional es que así las cosas como han quedado, las calidades de interlocución de Podemos con los firmantes del manifiesto y con el entero electorado español han sufrido un muy sustantivo deterioro. Ya no es presentable. Maduro es su paradigma.