Despedida global del año en términos de alerta

alerta-900Nunca hubo cosa así en la noche de cambio de año, con o sin uvas y siempre con celebraciones masivas del salto de calendario. Desde la alerta bruselense -por ser la capital de los belgas la base domiciliaria principal de los terroristas islámicos que atentaron en París el 20 de noviembre pasado-, dónde la Policía ha practicado media docena de detenciones, a las medidas de prevención en todas y cada una de las grandes urbes occidentales, una sacudida de alarma ha sustituidos los ritmos y las expresiones de júbilo y alegría por un compacto recelo enhebrado en los sucesivo husos horarios del planeta. Así, cuando el paso del tiempo trae sobre sus hombros una alerta preventiva de tan unánime manifestación, parece obligado pensar que el cambio del tiempo en su fluir se define en términos de mutación epocal. Que el acceso al mañana se corresponde con la entrada en una evolución globalmente insegura. Resuelta en términos de muy unánime, compartida y alertada cautela.

Todo tiende a globalizarse, desde el mercado hasta el terrorismo. Y éste, en sus diversas variantes yihadistas, lo hace desde la compartida conciencia de que son cada vez más los hitos de probabilidad en que puede sobrevenir su presencia y su daño. Puede serlo en medio de la cotidianidad de París, en el Metro de Londres, en los trenes de cercanías que afluyen a Madrid, derribando las Torres Gemelas de Nueva York, o mediante un ataque a la propia sede del Pentágono … en lo que toca al mundo occidental, además de en las repetidas ocasiones que las guerras intestinas del Islam convierten en vastas carnicerías los interiores y los accesos de las mezquitas en Pakistán o en cualquier ciudad en Iraq, cuando llegan los viernes, al igual que en el curso de las procesiones públicas y toda suerte de expresiones sectarias adversas.

Pero ahora mismo es Europa dónde viene a cernirse cada vez más la probabilidad y el riesgo de los atentados terroristas, ocasionándose los ataques como respuesta a las alianzas de guerra con las que Occidente coopera al combate contra el llamado Estado Islámico. Todo un tinglado de barbarie que pugna por consolidarse como la Peste del Siglo XXI.