¿Remueve el Daesh el síndrome indostánico?

Entendiendo como “síndrome indostánico” la tensión indo-paquistaní que siempre ha presidido las relaciones entre Delhi y Lahore, desde el momento de su escindida emancipación del Imperio Británico a propósito del controvertido y disputado problema de Cachemira, es de observar el interés que suscita la visita de unas pocas horas de Narendra Modi, Primer Ministro del Gobierno de la India, a su homólogo de Pakistán, Nawaz Sharif, cuando regresaba a Delhi desde Kabul, la capital de Afganistán; un interés que estriba en el hecho de que desde hace 11 años, desde 2004, un dirigente indio no ponía pie en la fracción musulmana occidental de la que fue posesión británica de las Indias Orientales.

La pregunta que suscita este episodio de diplomacia informal – porque un suceso así, de tan vigorosa discontinuidad al cabo de más de una década de vacío diplomático indo-paquistaní, tras del gravísimo atentado islamista en Bombay (dónde perecieron más de un centenar de personas) y en el que cupo presumir la implicación funcional de los Servicios Secretos paquistaníes) -; la interrogante, digo, que plantea este suceso de tan posibles y singulares alcances en las dinámicas geopolíticas del subcontinente asiático, no es otra que la de la cuestión de si el origen de este episodio responde al “simple“ hecho de que el flamante nuevo Primer Ministro indio, Narendra Modi, haya querido jalonar y rubricar con ello un hito de diferenciación con la política exterior precedente en los Gobiernos de Delhi – bajo el signo político-dinástico de los Nehru – o, posiblemente, porque la onda de Daesh, haya llegado hasta las cepas del islamismo radical paquistaní y a los reductos de los talibanes afganos, cuyos nexos con el yihadismo de Al Qaeda eran de una relevancia extrema.

Tanto como con los propios resortes de la Inteligencia Militar de Pakistán, en cuyas manos estuvo el secreto y la custodia de Osama Ben Laden desde el 11 de Septiembre de 2001 hasta su captura y muerte, por las Fuerzas Especiales norteamericanas, en la localidad paquistaní de Abbottabad, el 1 de Mayo de 2011.

En todo caso, la explicación de las causas – inmediatas o remotas – de la escala de Narenda Modi, el Primer Ministro de India, para entrevistarse en Pakistán con su homólogo paquistaní, sobrenadan hipótesis que conciertan la aprensión de que el llamado Estado Islámico no sólo extravasa su perímetro de referencias de actuación con supuestas amenazas de su “califa” Al Bagdadi a Israel, sino que alcanza la inestabilidad de las lindes afgano-paquistaníes y las de Pakistán con la India. Teniendo a Cachemira, una vez más, como combustible en inmediata disposición de uso.