Choque de trenes en Mercosur

No sólo las elecciones del 6 de diciembre trajeron efectos cataclismales para el régimen bolivariano regentado en su última legislatura presidencial por Nicolás Maduro; otras urnas iberoamericanas, las de Argentina, en las que el populismo de la familia Kirchner ha sido apeado del poder, ha tenido consecuencias de alcance sistémico y ya casi hemisférico, para lo que resta de poder chavista en la patria del “demoliberal” Andrés Bello.

El impacto de la llegada de Mauricio Macri a la Jefatura del Estado Argentino ha venido a suponer un giro de al menos 90 grados en el equilibrio político de MERCOSUR (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela), donde el clima político establecido no es otro que el de, respeto y protección de los derechos humanos, conforme los términos definidos en el Protocolo de Asunción, suscrito hace ya 10 años por esta organización regional, de tan sustantivo peso hemisférico por la relevancia económica y política de cuatro de sus componentes.

Como no podía ser de otra manera , Mauricio Macri ha reiterado, en presencia de la ministro venezolana de Asuntos Exteriores y puntual portavoz de Nicolás Maduro, la exigencia de que sean puestos en libertad los numerosos presos políticos existentes en Venezuela, haciendo especial mención de Leopoldo López y Antonio Ledezma, condenado el primero a más de trece años de prisión, conforme cargos arbitrados por un fiscal huido del país y refugiado en Estados Unidos, dónde ha divulgado los pormenores de la patraña y todo el cúmulo de falsedades sobre lo que se basó la sentencia. La diatriba de la portavoz de tan fino demócrata contra el presidente argentino, armada de referencias sobre lo sucedido a la salida de la guerra civil argentina como episodio de la Guerra Fría en América del Sur, ha sido la presumible respuesta chavista contra el “injerencismo” de Macri y de cuantos están, de una vez, levantando el velo del chavismo más primordial y totalitario.

Pero acaso lo más relevante y significativo de lo que ha venido a suceder en la Cumbre paraguaya de Mercosur, ha sido la casi consolidada traducción hemisférica del cambio político habido contra la demorada instalación bolivariana. Más allá de cuanto Maduro consiga demorarse en su resistencia a entregar el poder a quienes le han vencido en limpia lid por vía democrática, lo que parece configurarse es la sentencia política de las naciones de mayor peso político y económico. Argentina, y (pronto) Brasil, además de Chile están llamadas a socorrer a la desventurada Venezuela. Sin que ello tampoco sea incurrir en ningún tipo de injerencia…