Crítica conjunción bajista sobre el barril de crudo

Como un indeseable alineamiento de factores para la estabilidad económica internacional en el globalizado escenario de las expectativas, la evolución a la baja del precio del barril, cuando roza mínimos como los habidos en 2004, al acumular siete caídas consecutivas, sobreviene un ciclo bajista también en las Bolsas. Toda una gráfica de compacto y rígido pesimismo, que arranca de la última Cumbre de la OPEP, pero que ya venía cebada desde unas dilatadas vísperas de inestabilidad generalizada en los precios de las materias primas.

Este proceso de caída del precio del petróleo, que comienza con la consolidación y agravamiento de la guerra civil en Siria - dónde se incuba, combinado a su vez en la inestabilidad del Iraq de la postguerra, con la eclosión del Daesh o “Estado Islámico” y sus desestabilizadores e ilegales tráficos de petróleo-, arrastra desde tal origen una similitud inversa a la del encarecimiento crítico del crudo ocasionado en 1973 por la Guerra del Ramadán. Un conflicto que, en términos de revancha política árabe por la derrota en aquel choque militar, segó en flor el crecimiento económico de la década de los años 60, y engendró la larga crisis económica y social en la que, merced a los Pactos de la Moncloa, no naufragó la Transición política española.

Cabe observar la existencia de una correlación entre los precios del barril de petróleo, cuando éstos oscilan en sus cambios de ciclo - alcistas o bajistas - sobre la marcha general de los conjuntos económicos, siempre en relación proporcional a los niveles de globalización e interdependencia en que las partes se encuentren. Y como éstas se encuentran cada vez más interrelacionadas, el radio de relación y el nivel de repercusión de tales precios del barril de petróleo es cada vez más acentuado.

Entre los ingredientes que concurren ahora en la caída de los precios del barril hay que destacar, casi en pareja medida, las expectativas existentes sobre una eventual elevación de los tipos de interés en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal, y la lectura, también por las Bolsas, de la desaceleración de la economía china. Puede observarse en consecuencia, desde todo lo dicho, lo mucho que el petróleo sigue teniendo de espejo oscuro que refleja la marcha económica y política del mundo.