¿Salta el yihadismo de nuevo el Atlántico?

Los 14 muertos y 17 heridos resultantes del asalto y ametrallamiento, por una pareja - que recientemente viajó a la Península Arábiga - a una fiesta navideña en la localidad californiana de San Bernardino, dentro de un centro dedicado a discapacitados mentales, ha sido suceso que ha conmocionado a la sociedad norteamericana y, en estas horas, ocupa a las autoridades en la investigación de cuales han podido ser las motivaciones de los asaltantes, más allá de que uno de ellos era trabajador de aquel centro y que hubiera participado en la celebración, de la que se marchó luego de haber discutido con otros asistentes a la misma.

El hecho de que la pareja resultase muerta por la policía mientras huía en un automóvil no ha impedido que se conocieran extremos relevantes sobre la identidad ideológica y actividades de los abatidos. Pero no sólo eso. Como no podía ser de otra manera, a estas horas la cuestión planteada, desde un principio, era la de si trataba de un acto de terrorismo yihadista, dado que el suceso escapaba de toda característica común y el ametrallamiento de las víctimas era de estricta semejanza al recientemente ejecutado por terroristas islámicos el 14 de Noviembre en la sala de fiestas Bataclan de París.

En la lógica de la situación internacional originada por tal suceso era lo propio que en Estados Unidos se reitere y generalice la interrogante sobre cuál pueda ser el grado de penetración y de expansión allí de la base terrorista presente a este lado del Atlántico europeo y del espacio africano del Sahel y de la costa del Índico.

Los medios informativos estadounidenses aportan datos interés, tales como que en 2015 fueron detenidos 56 individuos por su vinculación con el Estado Islámico, y que desde 2014 los arrestos se elevan a 271. Se trata en todos los casos de ciudadanos estadounidenses. Y se hace notar que el conjunto de ellos lo componen jóvenes de más temprana edad que la propia de los terroristas de Al Qaeda apresados en el reciente pasado. En este mismo rango informativo se aporta el dato de que el FBI tiene identificados a 300 simpatizantes del Estado Islámico; 900 investigaciones abiertas, mientras de sigue la pista a 10.000 individuos.

Datos así suponen prácticamente la evidencia de que el yihadismo es en la actualidad un problema global, puesto que extendido ahora a Europa, además de África y de la propia Rusia, que tiene el suyo ya de tiempo en sus penetraciones en el Cáucaso; también la misma China, además de ramalazos episódicos en la India y Bangladesh.
Lo de San Bernardino parece confirmar esta pandemia terrorista al otro lado del Atlántico.