Madura la implosión de la democracia en Venezuela

A lo que se ve por las reacciones internacionales, encabezadas por las muy contundentes de la nueva Secretaría General de la OEA, no le cabe un muerto más a la impaciencia general, con la de los venezolanos por delante, tras del asesinato del opositor Manuel Díaz y de los percances habidos por Lilian Tintori -la esposa de Leopoldo López- en su vuelo a Isla Margarita y de los anuncios de Nicolás Maduro en el sentido de que poco menos que le trae al fresco qué digan las urnas del día 6.

Ante la hipótesis de que su Gobierno, su régimen, “La Revolución”, fueran derrotados , el heredero de Hugo Chávez adelanta la primicia de que el pueblo y el Ejército se echarían a la calle para poner las cosas en su sitio. Algo que es tanto como el prólogo precede al inicio de otra crónica. La de la muerte anunciada de la democracia en Venezuela. Que la libertad de expresión y la independencia de los poderes del Estado ya se hubieran ido allí al garete eran cosas harto sabidas.

Que las entregas de petróleo a Cuba -capaces de remedar y aun de rebasar las ayudas soviéticas al régimen comunista cubano- se hacía en pago a los servicios sistémicos aportados por el castrismo, especialmente en blindaje ideológico de la Policía y de las Fuerzas Armadas, no era secreto para nadie que tuviera la mínima información de los entresijos del régimen. Unas cosas y otras, lo mismo que la indoctrinación totalitaria en el marxismo-leninismo, recibida por Nicolás Maduro en los "talleres revolucionarios" de La Habana, no sólo eran práctica y procesos ajenos a la democracia para las libertades populares, sino que conformaban el principio de un proceso de sustitución a medio plazo de la democracia pluralista de Occidente, a la que Venezuela, con Andrés Bello, hizo capitales aportaciones analíticas sobre sus premisas de correcto funcionamiento.

Lo ocurrido desde el principio del chavismo ha sido tanto como un proceso conspirativo de incubación contra la democracia para las libertades sustituyéndola por otra para la igualdad. Nicolás Maduro, en su torpeza constitutiva, ha anunciado el desenlace final a propósito de las urnas del domingo ante el caso de que saliera trastabillado. Sus milicianos y las Fuerzas Armadas (¿?) completarían en la patria de Andrés Bello todo un proceso de implosión del modelo democrático para las libertades.