Clima de acuerdos, en París sobre el cambio climático

El ya emergido perfil de la India como significativo nuevo interlocutor internacional para asuntos de alcances globales, sería posiblemente uno de los puntos de mayor significación que deba anotarse en la Cumbre de París sobre el Clima. Lo dicho por jefe del Gobierno de Nueva Delhi, Narenda Modi, en términos de censura frente al “estatus quo” imperante al respecto desde el Protocolo de Kioto - “status” de apatía e inoperancia frente al progreso de los síntomas considerados exponentes capitales del llamado Efecto Invernadero, tales como el retroceso de los hielos y su traducción en la subida del nivel de los mares -; de tal modo, rupturista, ha funcionado el gobernante indio: como rupturista y como revulsivo frente a tal estado de cosas.

Las dos potencias más contaminantes del Planeta, Unidos y China, necesitaban posiblemente un revulsivo del peso de la India, para que a este respecto de la contaminación del clima viniera cantar las cuarenta. Aunque en el caso de China, añadidamente, haya fortalecido su nivel de conciencia sobre el problema con las brutales contaminaciones atmosféricas padecidas en ciertas de sus principales núcleos urbanos, comenzando por Pekín.

Dos importantes cuestiones parece que se abren paso desde este punto. Una, de tipo general, sobre la hipótesis de que sea siempre - más necesario que sólo conveniente - las dualidades contundentes dentro de un escenario de concurrencia global de Estados envueltos en un mismo problema; escenarios de la relevancia propia de esta Cumbre de París. India disponía, por su peso económico de gigante recién emergido al rango superior de concurrentes, del peso bastante para acariciar el fiel de la balanza que reflejaba el quietismo de los principales responsables del deterioro global imputable a la acción humana.

Señalado ello procede insistir en la obviedad de que históricamente los determinantes de los genuinos y radicales cambios climáticos en nuestro planeta Tierra han sido ajenos a la acción del Hombre, los endógenos. Entre los no resultantes de esta acción, los factores exógenos, se cuentan las sabidas erupciones volcánicas los impactos de masas celestes, los ciclos de las manchas solares... Uno de los cuales, según los seguimientos astronómicos de la NASA bascula dentro de una previsión de frío de entre cinco y diez años. De ser finalmente así, Groenlandia recuperaría sólidamente lo compacto de sus hielos; el oso blanco saldría de sus hambres; los glaciares se repondrían y los mares dejarían crecer.

Todo hasta un nuevo ciclo de cambio por el concurso de motores naturales, independientes del Hombre. Y a cuantas Cumbres se organicen en París, en Kioto o en Nueva Delhi.